19 de Octubre de 2018

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Niña gitana es más inteligente que Einstein y Hawking

Con tan solo 12 años, Nicole Barr se convirtió en la menor más inteligente del mundo al tener un coeficiente de 162.

Nicole Barr sumó 162 puntos tras enfrentarse a las preguntas de Mensa, cifra con la que superó a Albert Einstein y Stephen Hawking. (publico.es)
Nicole Barr sumó 162 puntos tras enfrentarse a las preguntas de Mensa, cifra con la que superó a Albert Einstein y Stephen Hawking. (publico.es)
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Agencias
LONDRES, Inglaterra.- Tiene 13 años, ojos azules y una melena rizada de un color castaño claro. Con cuatro años, Nicole Barr solía acompañar a su madre al supermercado, sin perder de vista lo que entraba y salía del carro en una especie de recuento que hacía de memoria. Le gustaba contar los productos que faltaban en las estanterías y, al llegar a la caja, jugaba a adivinar el precio de la compra. Siempre acertaba. 

En agosto de 2015, los resultados de un test de inteligencia acapararon las páginas de la prensa internacional. Con 12 años, Nicole Barr sumó 162 puntos tras enfrentarse a las preguntas de Mensa (una organización que reúne a personas de alto coeficiente intelectual fundada en el Reino Unido en 1946). 

La joven británica y gitana había superado por dos puntos las cifras de Albert Einstein y de Stephen Hawking, por lo que medios de todo el mundo se interesaron por su historia. Pero ¿qué ha sido de la niña más inteligente del mundo?

Nicole Barr vive en un apartamento con su madre en Harlow, condado de Essex (este de Inglaterra), desde que ella se separó de su padre, James Barr, propietario de una pequeña empresa de mantenimiento. La familia solía vivir en una caravana, según publica el sitio web elmundo.es. 

Tras someterla a varios test de inteligencia en internet, fue su padre quien la llevó a las pruebas que le abrirían las puertas del éxito: 

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"Me sorprendió el resultado final, pero en ningún caso que fuera superior a la media", cuenta a Crónica la madre de Nicole, Dolly Buckland. 

El coeficiente intelectual de un adulto medio suele rondar los 100 puntos, mientras que una puntuación por encima de los 140 se considera propia de un genio. Con 162 puntos, Nicole Barr forma parte del ocho por ciento de los 110 mil miembros de Mensa alrededor del mundo que han conseguido resultados semejantes siendo menores de 16 años. 

Años atrás, a la niña no solía gustarle la escuela. De hecho, su madre recuerda que faltaba a clase con frecuencia durante su educación primaria; aunque eso cambió cuando decidieron matricularla en la escuela pública Burnt Mill Academy de Harlow al empezar la secundaria. 

Sus maestros detectaron enseguida su increíble talento, y es que Nicole apuntaba maneras desde bien pequeña: antes de los dos años, realizaba operaciones matemáticas relativamente sencillas y, con 10, era capaz de resolver complejos problemas algebraicos y dedicaba su tiempo libre a encontrar errores en libros y revistas. "Podía hacer cosas muy avanzadas para su edad", explica Dolly Buckland.

De momento, Nicole, que cumplirá este año los 14, no se ha sometido a ninguna otra prueba de inteligencia. Vive una vida normal y estudia en la misma escuela pública. 

"Asiste a clase con niños de su edad, pero este año ha empezado el curso en un nivel más avanzado", cuenta su madre. Es feliz y, aunque a veces le cuesta trabajo no aburrirse, quiere compartir las clases con sus amigos. Como todos los niños. 

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Según la madre de Nicole, sus profesores lo hacen lo mejor que pueden: le mandan trabajo constantemente y la apoyan con sus inquietudes. Saben que es capaz de superarse y esperan que el año que viene ascienda un nivel más en sus estudios. 

"Lleva muy bien todos los exámenes, se esfuerza al máximo, pero no hay que olvidar que es una niña", sentencia Dolly Buckland. Una niña que, aparte de sus estudios, aprende español, da clases para tocar el teclado y ha empezado un negocio en Facebook en el que vende ropa diseñada por ella misma. 

Nicole es una mezcla de números y creatividad: ama las matemáticas, la tecnología y la ciencia, pero también las lenguas, el dibujo y el teatro. 

"También hay asignaturas que no le gustan. La educación física, por ejemplo", bromea su madre.

Nicole aún no se ha decidido entre Oxford y Cambridge -sus dos principales opciones cuando se embarque en la universidad para formarse como investigadora médica-, aunque un profesor de la Universidad de Oxford ya se ha interesado por ella: 

"Le envió una invitación personal y Nicole estuvo un día en el campus con algunos amigos", explica su madre. 

Una jornada sólo comparable con los tres días que pasó en el Parlamento Europeo en noviembre, invitada para dar una conferencia durante unas jornadas dedicadas a visibilizar los logros académicos de su comunidad. 

De etnia gitana, la joven ha ayudado, casi sin saberlo, a desestigmatizar su papel en la sociedad británica: "Es algo de lo que todos podemos estar orgullosos", exclama Dolly Buckland. 

"Nicole ha puesto en evidencia que no se debería juzgar a las personas por su procedencia".

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