25 de Febrero de 2018

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El oscuro pasado que persigue al clan Fujimori

La familia del patriarca Alberto Fujimori sigue marcando el pulso de la vida política de Perú y más ahora si Keiko se convierte en la primera presidenta del país.

Keiko Sofía nació en la presidencia de Alberto Fujimori, El Chino, quien desde 2009 purga condena de cárcel de 25 años por corrupción y crímenes contra la humanidad. (Agencias)
Keiko Sofía nació en la presidencia de Alberto Fujimori, El Chino, quien desde 2009 purga condena de cárcel de 25 años por corrupción y crímenes contra la humanidad. (Agencias)
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Ana Fernández/AFP
LIMA, Perú.- Con Keiko al frente de los sondeos y con posibilidades reales de convertirse en la primera mujer presidenta de Perú, la familia del patriarca Alberto Fujimori sigue marcando el pulso de la vida política del país.

Descendiente de emigrantes japoneses, Keiko Sofía nació en la presidencia de Fujimori, El Chino, quien desde 2009 purga condena de cárcel de 25 años por corrupción y crímenes contra la humanidad ordenados durante sus polémicos años de gobierno (1990-2000).

En ese periodo declaró una guerra sin cuartel a la guerrilla maoísta Sendero Luminoso y con ayuda de su mano derecha, el superministro Vladimiro Montesinos, se dieron en Perú todo tipo de violaciones de los derechos humanos, sobornos, chantajes y corrupción. Como en una telenovela latinoamericana, no faltaron el nepotismo, las traiciones, los amores y los despechos.

Empezando por su esposa, Susana Higuchi. Hija también de inmigrantes japoneses, en 1992 denunció a los hermanos de su entonces todopoderoso marido por apropiarse de donaciones japonesas que iban para ciudadanos pobres. Ese mismo año el patriarca Fujimori dio un autogolpe en connivencia con los militares y disolvió el Congreso para reescribir una Constitución tallada a su medida.

En los comicios de 1995, tras un traumático divorcio, Susana Higuchi trató de desafiarlo en las urnas, pero su astuto ex marido había hecho aprobar una ley que prohibía a los familiares cercanos aspirar a sucederle, lo que la expulsó de la carrera presidencial.

Tras el divorcio de sus padres, Keiko ocupó a los 19 años el puesto de primera dama en sustitución de su madre, quien en 2002 denunció que en la época había sido torturada "por órdenes superiores" en las mazmorras del temido Servicio de Inteligencia Nacional que dirigía Montesinos.

Aunque Susana Higuchi ha aparecido en alguna ocasión apoyando a su hija en la última campaña para la segunda vuelta de este domingo, donde se enfrenta al candidato de centro derecha, Pedro Kuzynski, cercanos al entorno familiar dicen que las relaciones con la actual candidata no son de las mejores. Keiko ha dicho que las acusaciones de su madre son "leyendas".

Tras el divorcio de sus padres, Keiko ocupó a los 19 años el puesto de primera dama en sustitución de su madre

Pero la sombra de un enfermo Fujimori, de 77 años, sigue persiguiendo a la aspirante populista de derecha a convertirse en la primera mujer en dirigir los destinos de Perú. Para bien y para mal.

Para bien, porque muchos analistas consideran que buena parte de las preferencias que le otorgan los sondeos es voto cautivo heredado de su padre, quien se atribuye haber acabado con la violencia y la inseguridad que generaba Sendero Luminoso.

Y para mal, porque muchos temen que si llega al poder, Keiko perdone al padre, como prometió en su anterior campaña presidencial en 2011, cuando perdió ante Ollanta Humala, permitiendo que lo peor del fujimorismo vuelva a campar a sus anchas en el país.

Tres hermanos de su padre, Juana, Rosa y Pedro, fueron declarados prófugos de la justicia peruana, que los busca por enriquecimiento ilícito, peculado doloso y asociación ilícita para delinquir por el presunto desvío de dinero de donaciones a una organización civil que ellos administraban cuando Fujimori era presidente.

Las dos hermanas huyeron a Japón en el año 2000, donde permanecen desde entonces, y Pedro se fue en 2004 a Estados Unidos. Se cree que este último murió hace por más de tres años.

Otro hermano de Fujimori, Santiago, el menor, fue uno de los miembros más activos en política, luego que Alberto renunció a la presidencia enviando un fax desde Japón, donde se hallaba en gira oficial.

Santiago no consiguió la vicepresidencia en la fórmula encabezada por Martha Chávez en 2006, pero entró en el parlamento en la legislatura del periodo 2006-2011. Hoy vive retirado de la vida pública.

En cuanto a los hijos del reo, Kenji Fujimori, el niño mimado que solía pasear a sus amigos en helicóptero militar, entró en la política en 2011 como legislador y nunca ocultó sus aspiraciones a sentarse en el sillón que un día ocupó su padre, cuyos preceptos sigue defendiendo con fuerza. Hoy es, por segunda vez consecutiva, el congresista más votado.

A su vez, Hiro Fujimori, hijo mayor del ex presidente peruano, regresó hace poco de Japón a Perú e integra por ahora el consejo de administración de dos empresas de las que es accionista su hermano Kenji. La otra chica de la familia, Sachi, arquitecta de profesión, está alejada de la política.

La sombra de duda también persigue al esposo de Keiko y padre de sus dos hijas, el italo-estadunidense Mark Villanella, a quien se le cuestiona su fuente de ingresos, aunque él asegura que se dedica al negocio de bienes raíces.

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