15 de Diciembre de 2018

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Paga caro vender en línea playeras ofensivas

De ser un emporio del comercio virtual, ahora solo representa para su dueño deudas y hasta amenazas de muerte.

Estos son algunos modelos de las playeras de Solid Gold Bomb que 'nunca existieron realmente'.
(stuff.co.nz/Archivo)
Estos son algunos modelos de las playeras de Solid Gold Bomb que 'nunca existieron realmente'. (stuff.co.nz/Archivo)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Una empresa pequeña en Worcester, Massachusetts, Estados Unidos, pagó el precio más alto por publicar playeras ofensivas a la venta en línea.

Una gran indignación pública acabó con Solid Gold Bomb, que encabezó los titulares en marzo por ofrecer playeras que decían “Keep Calm and Rape a Lot” (Mantén la calma y viola mucho). La empresa cerró sus puertas la semana pasada y dejó ir a los tres empleados que quedaban, informa cnn.com.

El fundador de la empresa Michael Fowler ahora nada en deudas y dice que todavía recibe amenazas de muerte, incluida una persona que llamaba por teléfono y lo acosó durante meses mientras insistía en conocerlo en persona.

“Es mi culpa, y lo pagué caro”, dijo Fowler. “Mi vida es el trabajo. Veinte años pasé construyendo esto”.

La caída es el resultado de un gran revuelo en internet que ocurrió en marzo, cuando alguien que navegaba por el mercado de Amazon descubrió playeras con mensajes de misoginia y asesinato. Las playeras eran parodias del viejo slogan británico “Keep Calm and Carry On” (Mantén la calma y sigue adelante).

Amazon inmediatamente retiró todos los productos de Fowler y eliminó la mayor vía de ventas de la empresa.

Ni siquiera existieron

En ese momento, Fowler emitió una disculpa y explicó que las playeras nunca existieron realmente. Las imágenes de las playeras ofensivas fueron el resultado de un programa de computación que generaba automáticamente frase e imágenes aleatorias.

Fowler había utilizado el programa para expandir el catálogo de su empresa de 1,000 diseños a más de 10 millones, playeras casuales con frases concisas como, “I mustache you a question" (¿Puedo hacerte una pregunta? en forma de un juego de palabras que incorpora la palabra bigote [“mustache”]). El extenso número de playeras a la venta lo llevaron a lo más alto de las búsquedas en Amazon. Al imprimir por demanda, redujo el riesgo de inventario sin vender.

La disculpa se quedó corta. Fowler fue inundado con correos electrónicos maliciosos. Las órdenes cayeron de 400 al día a 100. Fowler dijo que no mejoró cuando Amazon finalmente lo dejo regresar en línea tres semanas después, porque borró su historial en línea, y eso perjudicó sus rankings de búsqueda.

Fowler, un estadunidense que vive con su esposa y tres hijos en Melbourne, Australia, dejó de pagarse un salario. Fue forzado a despedir a la mitad de sus empleados; un director de arte, un impresor y un representante de servicio al cliente. Inyectó 35,000 dólares de su propio dinero a la empresa.

“Ciertamente no me rendí. No tiré la toalla. Lo intenté”, dijo Fowler.

Despidos a lo lejos

La empresa estaba tan débil financieramente que cuando se encontró con problemas de envío este mes, toda la operación colapsó. Fowler notificó a su directora de operaciones y a dos empleados por teléfono, agradeciéndoles por quedarse. Dijo que no podía pagar el boleto de avión de 4,000 dólares para verlos y darles la noticia en persona.

Cristy McCullough, su directora de operaciones en Massachusetts, ayuda a vender lo que queda de la empresa: computadoras, equipo de envío, sistemas telefónicos y máquinas para imprimir playeras. La idea es dividir las ganancias entre los que quedaron. Hasta ahora han recaudado algunos miles de dólares. Fowler espera deberle 125,000 dólares a su socio de envío y proveedor de ropa.

“Pagaré esto durante mucho tiempo”, dijo.

Pero no ha terminado con la dirección de un pequeño negocio. Fowler ya estableció otro lugar para teñir ropa, y se comprometió a comenzar a imprimir playeras de nuevo; esta vez con un amigo en Melbourne.

“Tengo que hacer algo. Tengo tres hijos y mi esposa está desempleada”, dijo. “Oye, soy un emprendedor. Ya estoy en el ajetreo mientras lo intento construir de nuevo”.

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