21 de Noviembre de 2018

Mundo

'Me dijeron que ya no nos van a matar'

Los pandilleros presionan al gobierno a negociar que sus cabecillas pasen de una cárcel de máxima seguridad a una prisión común.

Un soldado vigila el paso de autobuses en una calle de San Salvador. Los militares fueron desplegados para garantizar la seguridad ante un paro forzado por las pandillas, que el viernes 31 de julio comenzaba a declinar (AP/Salvador Meléndez)
Un soldado vigila el paso de autobuses en una calle de San Salvador. Los militares fueron desplegados para garantizar la seguridad ante un paro forzado por las pandillas, que el viernes 31 de julio comenzaba a declinar (AP/Salvador Meléndez)
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Agencias
SAN SALVADOR, El Salvador.- El transporte público de pasajeros comenzó a normalizarse el viernes luego de cuatro días de un paro forzado por las pandillas para presionar al gobierno a negociar una nueva tregua y que sus cabecillas pasen de una cárcel de máxima seguridad a una prisión común, informa The Associated Press.

"Ya tenemos más autobuses, esto ha sido grave, yo espero que (las autoridades) no permitan que esto vuelva a pasar", dijo a la AP Estela Martínez, una mujer de 32 años en la populosa colonia Zacamil, en la periferia norte de la capital.

Policías y militares armados con fusiles, algunos de ellos con los rostros cubiertos por pasamontañas, circulaban por San Salvador, mientras los vehículos militares Humvee equipados con armas de grueso calibre patrullaban por las calles capitalinas y se habían apostado en las principales carreteras para garantizar que no se interrumpa el servicio.

La situación parecía normal en la zona, aunque todavía los choferes de los autobuses tienen temor a las acciones de las pandillas.

"No entiendo por qué la agarran con nosotros (los choferes), si los patrones les pagan la renta", dijo Manuel Castillo, en alusión a la extorsión semanal que cobran semanalmente los pandilleros para no atacar las empresas. Dijo que se incorporó al trabajo "porque tengo que comer y me dijeron que las pandillas ya no nos van a matar".

El empresario del trasporte, Elizardo Lovo (sic) confirmó que ellos pararon porque una de las dos pandillas con mayor presencia en el país, el Barrio 18 los amenazaron con matar a los choferes. Las amenazas llegaron por intermediarios, según dijo. Ocho motoristas fueron asesinados desde el lunes.

"Lo que ellos quieren es que sus cabecillas salgan de la cárcel de máxima seguridad", afirmó Lovo en entrevista con la televisión local.

El director de la Policía Nacional Civil, Mauricio Ramírez Landaverde, dijo el viernes en una rueda de prensa que el transporte "está casi en su totalidad normalizado".

El Gobierno descarta sentarse a negociar con criminales y. por el contrario, va a continuar persiguiéndolos

Explicó que de las mil 133 rutas de autobuses que cubren el país, la mañana del viernes solo tres no habían salido a las calles, "pero ya acordamos con ellos los dispositivos de seguridad y ya han reanudado el servicio".

Por su parte el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Benito Lara , dijo que las autoridades garantizará en "100 por ciento la seguridad y tranquilidad de todos los salvadoreños".

Lara aprovecho para reiterar que el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén se mantiene firme en la decisión de no sentarse a negociar con criminales y que por el contrario van a continuar persiguiéndolos.

El paro inició después de que el fin de semana los empresarios recibieron las amenazas de las pandillas para que no sacaran a circular sus unidades, amenazas que terminaron con la vida de ocho choferes en la capital.

Cesar Vladimir Montoya Climaco, líder de la pandilla Barrio 18, detenido.

"Estamos de luto luego de enterar a ocho motoristas, nos solidarizamos y les damos nuestro más sentido pésame a las familias de las víctimas de la masacre de esta semana", manifestó el presidente de la Asociación del Transporte Público de Pasajeros Roberto Soriano.

De acuerdo con las gremiales del transporte, el 95 por ciento de las unidades del transporte dejaron de circular a nivel nacional, pero el boicot al transporte fue más notorio en la capital salvadoreña, donde de cinco mil unidades de transporte, 4 mil 500 dejaron de prestar el servicio.

Soriano estimó en 3.2 millones de dólares las pérdidas del sector transporte, además, los choferes dejaron de percibir 350 mil dólares por concepto de ingresos diarios, y las gasolineras 700 mil por la venta de combustible.

Agregó que "al menos el 90 por ciento de las unidades ya están trabajando, pero mañana (por hoy sábado) todo estará completamente normal".

El viceministro de Transporte, Nelson García, dijo durante una entrevista con la Televisión Nacional que el plan de Contingencia puesto en marcha el jueves continuará con la presencia de la policía y de la fuerza armada en las calles y las terminales de autobuses, así como con el acompañamiento dentro de las unidades para garantizar la seguridad de los pasajeros y del personal del transporte.

Los autobuses, camiones y camionetas puestos a disposición por el gobierno continúan con el servicio de transporte a la población en la zona metropolitana de San Salvador.

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