20 de Septiembre de 2018

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Cumbre de obispos, el máximo desafío del Papa

Durante la reunión con los religiosos, Francisco debatirá sobre los temas más delicados en materia de pastoral familia.

El Papa Francisco ha sacudido a la Iglesia con un pontificado de sorpresas y gestos de alto impacto. (Archivo/AP)
El Papa Francisco ha sacudido a la Iglesia con un pontificado de sorpresas y gestos de alto impacto. (Archivo/AP)
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco, que ha sacudido a la Iglesia con un pontificado de sorpresas y gestos de alto impacto, afronta el máximo desafío de su gestión con la apertura al debate sobre los temas más delicados en materia de pastoral familia, durante una cumbre de obispos que iniciará el próximo domingo.

“Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización”, es el título de la asamblea extraordinaria del Sínodo de los Obispos que se llevará a cabo en el Vaticano del 5 al 19 de octubre.

Serán 15 días intensos durante los cuales se pondrán las bases de una discusión más amplia y que durará en los siguientes meses, al menos hasta octubre de 2015 cuando tenga lugar otra asamblea del Sínodo que abordará el mismo tema, según publica Notimex.

El artífice de estos dos encuentros episcopales y secretario general del Sínodo, Lorenzo Baldisseri, aseguró que los mismos fueron convocados porque abordarán argumentos “particularmente urgentes” para establecer “directivas adecuadas al momento actual, por el bien de toda la Iglesia”.

Baldisseri es, de hecho, el responsable de las no pocas innovaciones que ha introducido el Papa Jorge Mario Bergoglio a estas asambleas y que han modificado la metodología del debate propio de anteriores pontificados.

El Sínodo de los Obispos existe desde el Concilio Vaticano II (1965) y fue establecido como un órgano colegiado de consulta que asesora al líder católico en cuanto a temas prioritariamente pastorales y de doctrina.

Hasta el papado de Benedicto XVI era costumbre que las asambleas del Sínodo tuvieran lugar cada dos años y se dedicaran solo a un asunto.

Al cabo de tres o cuatro semanas de debate, el pleno votaba unas 50 propuestas que eran turnadas al Papa y este escribía, basándose en ellas, una “exhortación apostólica post-sinodal”.

La asamblea extraordinaria del Sínodo de los Obispos que se llevará a cabo en el Vaticano del 5 al 19 de octubre

En el pasado los temas abordados eran abstractos, las discusiones aportaban pocas soluciones y las exhortaciones sólo ofrecían directivas genéricas, poco incisivas en la práctica.

Francisco decidió cambiar esa tendencia, decidió proponer un tema de gran actualidad e importancia para los fieles, optó por unir el trabajo de dos asambleas para propiciar un debate que se extienda en el tiempo, propuso un esquema de trabajo más fluido y más corto en cuanto a los trabajos en Roma.

Al mismo tiempo modificó un “engorroso” sistema de preparación de cada asamblea y autorizó una extensa consulta a través de un cuestionario con 38 preguntas sobre los principales desafíos de la familia actual.

Así, fieles de todo el mundo pudieron responder sobre su visión en temas como la anticoncepción, moral sexual, matrimonio homosexual, las dificultades de los matrimonios jóvenes, las complicaciones de la educación en la fe y el impacto del consumismo en la unión familiar.

Como constató Baldisseri este viernes, durante una presentación en la sala de prensa del Vaticano, “el cuestionario permitió hacer emerger múltiples aspectos de la realidad presente en las Iglesias particulares, en las parroquias, en las asociaciones y en los diversos ambientes de la pastoral familiar”.

Destacó que el alto número de respuestas recibidas se debe a lo atractivo argumento del Sínodo, que se ocupa de la vida de las comunidades, de las familias y de las personas; así como “la franqueza y la libertad con la cual fue conducida la consulta”.

“Tal amplia libertad de expresión caracterizará también el encuentro sinodal, que ciertamente se desarrollará en un clima de respeto por cada posición, de caridad mutua y de auténtico sentido constructivo”, señaló.

“Todos somos conscientes que la comunión fraterna crece en la libertad, por la cual se enriquece el debate y se pueden identificar las elecciones pastorales más adecuadas a la familia en el contexto de hoy. De hecho, es importante expresarse claramente y con valentía”, agregó Baldisseri.

Con esas palabras el cardenal se refirió, de manera indirecta, a las encendidas polémicas que han precedido la asamblea del Sínodo, centradas en especial en la posibilidad o no de otorgar la comunión a algunos divorciados y vueltos a casar.

Aunque ese será uno de muchos temas que abordará la reunión, en las últimas semanas ha capitalizado el interés mediático a causa de un choque de cardenales con opiniones contrapuestas, divergencias que se manifestaron a través de la prensa.

Mientras los purpurados Walter Kasper o Dionigi Tettamanzi señalaron de manera abierta la necesidad de discutir si es posible conferir la eucaristía a ciertas personas que hasta ahora la Iglesia considera en situación “irregular”, otros cardenales como Gerhard Mueller, Raymond Leo Burke y Velasio De Paolis, directamente cerraron la puerta a cualquier discusión al respecto.

Esto generó un clima de tensión que acecha al Sínodo, como lo reconoció –aunque indirectamente- el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos del Vaticano, en un discurso que esta semana pronunció ante clérigos europeos.

“Los ecos mediáticos de estas últimas semanas de preparación al Sínodo podrían dejar creer que los obispos y cardenales están también ellos divididos en partidos y que el Papa se identifica con uno de ellos”, advirtió.

“Pero esta lógica de debate, propia del campo político, es extraña al modo de pensar de Cristo y de la Iglesia y como consecuencia debe ser evitada si se quiere responder adecuadamente a los objetivos de la asamblea sinodal”, añadió.

Por esta razón, Baldisseri insistió que “en el clima de un debate sereno y leal, los participantes serán llamados a no hacer prevalecer el propio punto de vista como exclusivo, sino a buscar juntos la verdad”.

Así las cosas, en la asamblea que iniciará este domingo participarán un total de 191 “padres sinodales”: 42 de Africa, 38 de América, 29 de Asia, 78 de Europa y cuatro de Oceanía.

A ellos se sumarán algunos otros invitados: 16 expertos, 38 auditores y ocho delegados fraternos. Entre estos últimos destacan 12 matrimonios, que cada día darán sus testimonios de vida ante los obispos.

Al concluir los 15 días de discusiones el pleno votará un documento final que resumirá las grandes conclusiones y que sustituirá a las históricas propuestas que se hacían en anteriores ediciones, una innovación más implementada a instancias del Papa argentino.

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