Peligran especies en extinción por el muro fronterizo, denuncian ambientalistas

El área está protegida por las leyes ambientales, pero el gobierno prescindió de ellas en nombre de la seguridad fronteriza.

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Varios estanques del Refugio Nacional de Vida Silvestre San Bernardino se quedaron sin agua o con niveles muy bajos, de acuerdo con documentos obtenidos por dos grupos ambientalistas. Foto: AP).
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Phoenix.- La agencia a cargo de construir el muro en la frontera de Estados Unidos con México recibió reiteradas advertencias: si extraía agua de los pozos cercanos entonces se secarían los humedales únicos del sureste de Arizona, donde habita mucha vida silvestre y diversos peces en peligro de extinción.

Las autoridades de inmigración no atendieron esas advertencias. A consecuencia de ello, varios estanques del Refugio Nacional de Vida Silvestre San Bernardino se quedaron sin agua o con niveles muy bajos, de acuerdo con documentos obtenidos por dos grupos ambientalistas.

El Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre, la agencia a cargo del refugio, indicó en una declaración el jueves que los estanques “siguen intactos y el refugio continúa funcionando para peces y fauna en peligro de extinción”.

Los contratistas que trabajan para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) comenzaron a construir un tramo del muro allí en octubre, extrayendo millones de litros de agua del subsuelo para mezclar cemento con el fin de erigir la cerca de acero de 9 metros (30 pies) de altura, una promesa distintiva del presidente Donald Trump.

El gobierno ha prometido construir 724 kilómetros de muro a lo largo de la frontera con México para el final de este año. Hasta ahora ha levantado 443 kilómetros.

El Refugio Nacional de Vida Silvestre San Bernardino fue establecido en 1982 para proteger los inusuales humedales en medio del desierto que son el hábitat de una variedad de fauna, incluyendo especies de peces que están protegidos por la Ley de Especies en Peligro de Extinción.

Ubicado en más de 930 hectáreas vecinas a la frontera entre ambos países en el sureste de Arizona, cerca de Nuevo México, el refugio es el hogar de colibríes, 75 especies de mariposas, murciélagos y, lo más importante, peces oriundos del río Yaqui, para cuya protección se estableció el refugio.

“Es un lugar bastante mágico”, dijo Randy Serraglio, un activista de la conservación por el Centro para la Diversidad Biológica. “La analogía es un oasis, realmente. Es por eso que las extracciones de agua son tan dañinas”.

Se supone que el refugio está protegido por las leyes ambientales, pero el gobierno prescindió de ellas en nombre de la seguridad fronteriza.

Docenas de documentos obtenidos por el Centro para la Diversidad Biológica, que ha interpuesto una demanda para frenar la construcción del muro, muestran las advertencias que los empleados a cargo del refugio emitieron durante meses y que fueron ignoradas en gran medida.

La agencia le rogó a la CBP que se abstuviese de extraer agua subterránea de los pozos ubicados en un radio de 8 kilómetros (5 millas) del refugio, usando un estudio del 2003 que mostró que hacerlo sería perjudicial para el suministro de agua.

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