18 de Diciembre de 2017

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Comparan impeachment de Dilma con final de Mundial

Es un 'partido' que se definirá en los minutos finales, según el oficialismo.

En Brasil muchos opinan que la presidenta Dilma Roussef está perdiendo 'en los minutos finales' y solo queda esperar un milagro. (AP)
En Brasil muchos opinan que la presidenta Dilma Roussef está perdiendo 'en los minutos finales' y solo queda esperar un milagro. (AP)
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Agencias
BRASILIA, 13 ABR - Fieles a la pasión de Brasil por el fútbol, altos funcionarios del gobierno comparan la esperada votación del impeachment a Dilma Rousseff como si fuera una final de un Mundial de fútbol que se define por penales.

En otra parábola "futbolera", el titular de la Federación de Industrias de San Pablo ve a la presidenta Rousseff como un entrenador que tiene que irse de inmediato porque su equipo "pierde todos los partidos". 

"Ministros del núcleo más próximo a Dilma Rousseff admitieron que el impeachment (juicio de destitución, ndr) está prácticamente perdido, pero no todos tiraron la toalla", dijo hoy una periodista de la cadena Bandeirantes, en otra figura deportiva, la del boxeador que abandona el pleito, informa ansalatina.com

"Los funcionarios dicen que el gobierno está perdiendo el partido del impeachment en el segundo tiempo y resta esperar un milagro en los minutos finales", agregó la reportera que también escribe en Folha de San Pablo.

Para la aprobación del inicio de un impeachment es necesaria una mayoría especial de 342 diputados sobre un total de 513 legisladores que integran el Plenario de la Cámara baja.

Este miércoles todos los diarios de circulación nacional publicaron proyecciones diferentes sobre como será el resultado de la votación del fin de semana pero coinciden en que el gobierno está en desventaja.

El oficialismo sufrió un revés duro con la pérdida el martes del respaldo del Partido Progresista, con 47 curules en el Legislativo, mientras este miércoles podía ser anunciada la deserción de otra fuerza aliada como es el Partido de la Social Democracia.

En el país pentacampeón del mundo y luego de la frustración de la Copa de 2014 en la que Brasil fue goleado y humillado como local, abundan las comparaciones entre esta crisis y el "futebol".

Así lo hizo hoy Paulo Skaf, titular de la Federación de Industrias de San Pablo que lamentó que el país esté "sin gobierno" pues la presidenta Rousseff perdió "toda credibilidad".

Más comparaciones

"Cuando un equipo no funciona, pierde siempre, hay que cambiar al director técnico, que acá es Rousseff, tiene que salir lo antes posible para que el país vuelva a funcionar, haya empleo, haya crecimiento" planteó Skaf.

"Espero que millones de personas salgan con sus banderas brasileñas y su camisas el domingo" para reforzar el apoyo a la destitución de Rousseff agregó el jefe de la mayor entidad empresarial del país.

En las antípodas de Skaf, el líder de los campesinos Sin Tierra Joao Pedro Stédile también echó mano de una figura futbolística para arengar a sus seguidores.

"Estamos en medio de la lucha de clases, cada día se juega un partido nuevo y el próximo domingo se va a jugar un partido fundamental y ese partido lo vamos a ganar si nos movilizamos en las calles", dijo Stédile.

Los militantes sin tierra y del Partido de los Trabajadores (PT) marchan vestidos de rojo mientras en las concentraciones opositoras el color predominante es el amarillo y gran parte de los que participan en ellas llevan la camisa del seleccionado canarinho.

En esta disputa política crispada y sazonada con ingredientes fubolísitos cada cuadro tiene una figura principal.

Que en el caso del gobierno es la presidente Dilma Rousseff del PT y en el equipo adversario el vicepresidente Michel Temer, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) que en una entrevista publicada hoy aseguró estar pronto para asumir la conducción del Estado.

Aliados

Ambos, Temer y Rouseff, cuentan con "compañeros de equipo" importantes, como son el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y el titular de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha (PMDB).

Lula es una suerte de ministro en las sombras de Rousseff, que estableció sus oficinas en el Hotel Blue Tree, próximo a la residencia presidencial, el Palacio de Alvorada.

En una suite Lula se reúne casi a diario con dirigentes y congresistas de varios partidos a los que intenta persuadir de que voten contra el juzgamiento de Rousseff, y a cambio les ofrece cargos en el gobierno.

Frente a ese hotel un grupo de opositores manifestaron hoy disfrazados de presidiarios con una careta de Lula, reproduciendo el conocido muñeo "Pixuleco" ,que ganó fama en las movilizaciones por la salida de Rousseff.

Por su parte el liado principal de Temer, Eduardo Cunha, es el arquitecto de la estrategia exitosa para juzgar a Rousseff, que tuvo su mayor victoria el lunes pasado cuando la Comisión Especial de Impeachment votó por 38 votos a 27 la apertura de un proceso.

Es Cunha, además, quien ordenó que la Cámara sesione el próximo domingo, algo inusitado pero que puede beneficiar a la oposición.

Pues según comentaristas se espera que millones de personas asistan a la votación por televisión -se suspenderán los partidos de fútbol- y esto presione a quienes quieran respaldar al gobierno. Claro que esa determinación de Cunha fue repudiada por el oficialismo donde el diputado Paulo Teixeira, del PT, definió al jefe de la Cámara como un "Emperador incendiario".

Entre tanto, el músico Tico Santa Cruz, que apoya a Rousseff, criticó al jefe de Diputados Cunha también en lenguaje de referencia futbolística: "Convirtió la votación en un circo que parece la Final de la Copa del Mundo, donde cada parte va con sus hinchadas", disparó. (Ansa).

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