24 de Septiembre de 2018

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'Aquí yacen los restos de 14 almas conocidas solo por Dios'

Tras ser encontrados en 2005, los restos de un grupo de esclavos del siglo XVIII podrán recibir un entierro digno.

La historiadora Kelly Grimaldi (izq) y Evelyn Kamili King, directora del Schuyler Flatts Burial Ground Project, frente al lote donde serán enterrados 14 esclavos en Menands, Nueva York. (Agencias)
La historiadora Kelly Grimaldi (izq) y Evelyn Kamili King, directora del Schuyler Flatts Burial Ground Project, frente al lote donde serán enterrados 14 esclavos en Menands, Nueva York. (Agencias)
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Agencias
ALBANY, Nueva York.- Sus huesos exhumados revelan lo duro que fueron sus vidas: sufrían artritis, les faltaban dientes, tenían físicos musculosos. Al morir, fueron amortajados, enterrados en tumbas sin nombre y olvidados por siglos.

Los restos de 14 presuntos esclavos serán enterrados nuevamente cerca del río Hudson, 11 años después de haber sido descubiertos por obreros de una construcción. Voluntarios locales decidieron homenajear a los siete adultos y siete niños de un modo que hubiera sido inimaginable cuando fallecieron. Les harán un homenaje público y los enterraran en ataúdes individuales, junto a prominentes familias de la vieja Albany, capital del estado de Nueva York.

"Es muy inusual tener la oportunidad no solo de hablar sobre las vidas de los esclavos, sino de homenajearlos", expresó Cordell Reaves, del Schuyler Flatts Burial Ground Project, que coordina los entierros. "Tenemos la obligación de asegurarnos de que esta gente recibe el nivel de dignidad y respeto que nunca tuvieron en vida".

El St. Agnes Cemetery donó un terreno en una colina. Kelly Grimaldi, historiadora del cementerio católico romano, dijo que eligieron granito en lugar de mármol porque durará para siempre. Los restos serán colocados en cajas hechas a mano, según publica The Associated Press.

La lápida ya está lista. Es al estilo de las del siglo XVIII y dice: "Aquí yacen los restos de 14 almas conocidas solo por Dios. Esclavizados en vida, ya no son esclavos".

Arqueólogos encontraron los restos en el 2005, cuando un operador de una excavadora divisó un cráneo durante una obra de alcantarillados al norte de Albany. Había dos hileras de tumbas y las cabezas apuntaban hacia el oeste.


Reconstrucciones de los rostros de esclavos encontrados en tumbas sin nombre en un cementerio de Albany, Nueva York.

No se exhumaron objetos personales, pero las tumbas ofrecieron pistas acerca de quiénes eran.

El tipo de clavos usados en los féretros y los broches encontrados en las mortajas revelan que fueron enterrados en el siglo XVIII o a principios del XIX. Fueron sepultados en lo que supo ser una granja de una prominente familia, los Schuyler, quienes tuvieron esclavos.

Análisis de ADN indican que cinco de las mujeres y un hombre tenían ancestros maternos de Africa o de Madagascar. Otra mujer, identificada como de ascendencia africana por la forma de sus huesos, era descendiente de indígenas americanos por el lado de su madre. Análisis isotópicos de los restos revelan que nacieron en la zona. Debido a la época, el lugar y la raza, es casi seguro que eran esclavos.

Hay muy pocos archivos de los esclavos, generalmente testamentos, avisos de ventas y anuncios de fugas. Anne Grant, una mujer que de niña pasó temporadas en la hacienda de los Schuyler en la década de 1760, cuenta en un libro biográfico que los esclavos cortaban la madera, trillaban el maíz, cocinaban y comían debajo de un enorme árbol. En un lenguaje que puede provocar escalofríos al lector del siglo XXI, Grant describe el "buen trato" que recibían los esclavos.


La artista Danielle Charlestin pinta una caja que contendrá los restos de un esclavo que se encuentra en un cementerio.

Las osamentas, sin embargo, dicen que sus vidas no fueron nada placenteras.

Los adultos tenían manos, brazos y piernas fuertes, indicio de que trabajaban duro. Todos padecían de artritis y les faltaban dientes. Una mujer treintona sufría de artritis en la espalda, un hombro y el mentón. Sus dientes tenían pequeñas hendiduras, probablemente por tironear hilos repetidamente con la boca. Otra mujer cincuentona tenía artritis en casi todas sus coyunturas grandes, fracturas en el cuello y la cintura, y cuatro dientes rotos.

Si hubo inscripciones en las tumbas, desaparecieron con el tiempo. La directora del Schuyler Flatts Burial Ground Project, Evelyn Kamili King, dice que su misión es hacer que nunca más pasen inadvertidos.

"Es algo que tengo que hacer por mis ancestros africanos", declaró.

Los féretros con los cadáveres serán colocados en una capilla ardiente el viernes 17 de junio en la vecina Mansión Schuyler, un sitio histórico que alguna vez fue habitado por los dueños de la hacienda. Serán enterrados al día siguiente en un cementerio a escasa distancia del sitio donde fueron sepultados inicialmente.

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