18 de Diciembre de 2017

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Tras invocar a Dios, comenzó una 'escena aterradora'

El religioso Joseph Pasternak salió vivo del ataque perpetrado en una sigagoga en Jerusalén por palestinos.

La sinagoga Kehinat Bnei Torah es frecuentada por judíos ortodoxos, quienes aseguran que nunca pensaron vivir un acto tan terrible ahí. (AP)
La sinagoga Kehinat Bnei Torah es frecuentada por judíos ortodoxos, quienes aseguran que nunca pensaron vivir un acto tan terrible ahí. (AP)
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Agencias
JERUSALÉN, Israel.- Este martes se registró un atentado a una sinagoga en un barrio ortodoxo de Jerusalén. Uno de los sobrevivientes, Joseph Pasternak, relató los momentos de angustia y horror que vivieron los presentes en el recinto religioso. La información es de Ansa Latina: 

"El primer terrorista entró mientras estábamos rezando y comenzó a disparar al grito de 'Alá es grande' (Ala u Akbar), y pocos segundos después entró el segundo agitando un cuchillo de acero y empezó a atacar".

Pasternak habló todavía con la voz aterrorizada, tras salir vivo de la sinagoga del barrio ortodoxo sefardí de Har Nof, con el mismo miedo que aparecía en los ojos de la gente que aún se encontraba reunida en torno al templo judío, entre una marea de agentes de policía y socorristas, mientras en el cielo sobrevolaban helicópteros.

"Llegué a bajar las escaleras y a refugiarme en la cocina. Después de pocos minutos, escuché sirenas y los disparos de la policía desde el exterior", dijo Pasternak, un religioso y padre de ocho hijos.

Mati Golditz, jefe de las operaciones de Zaka, el servicio de emergencia de religiosos que se ocupa de víctimas de desastres, contó que la que vio fue "una escena aterradora". "Jamás pensé que podría verlo en una sinagoga", agregó Golditz, quien vio muchas escenas de violencia en su trayectoria.

Acto terrible

De acuerdo al relato de otros testigos, algunas víctimas sufrieron amputaciones de sus extremidades durante el ataque de los dos palestinos originarios de Jabal Mukaber, barrio de Jerusalén este.

"Esta es una tragedia para toda la humanidad, aun para los terroristas: murieron también ellos. ¿Qué pensaban obtener con este acto terrible?, dijo angustiado David Osborne, un abogado religioso que vive en ese barrio y frecuenta aquella sinagoga.

Y agregó que "ahora es necesario que los líderes de ambas partes traten de calmar la situación lo antes posible. No podemos aceptar otro derramamiento de sangre inocente".

En tanto, una muchedumbre, en particular jóvenes, se agolpó fuera de la sinagoga de Kehinat Bnei Torah y, contenida por la policía, reclamó la dimisión del ministro de Seguridad, Yitzhak Aharonovich.

Algunos gritaban consignas como "muerte a los árabes".

Bajo control

Varios miembros del parlamento israelí se acercaron para demostrar cercanía con la comunidad. Entre ellos la parlamentaria Miri Regev y el jefe del bloque del Likud, Danny Danon, que pidió la aplicación de "sanciones económicas y el retiro de permisos" para todos los miembros de la Autoridad Nacional Palestina".

El portavoz de la policía, Micky Rosenfeld, fue tajante: "En este momento la situación en Jerusalén está bajo control. Desplegamos agentes metropolitanos en toda la ciudad".

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