25 de Septiembre de 2018

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Con armas y ropa militar llegaron a cumplir 'una misión'

Las autoridades indican que el ataque fue preciso e informaron que dos de los presuntos autores fueron abatidos.

El tiroteo en San Bernardino, California, revive -una vez más- la necesidad de aprobar leyes que regulen la compra y venta de armas de fuego. (AP)
El tiroteo en San Bernardino, California, revive -una vez más- la necesidad de aprobar leyes que regulen la compra y venta de armas de fuego. (AP)
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Agencias
LOS ÁNGELES, California.- Por lo menos tres hombres armados abrieron fuego el miércoles durante un banquete en un centro de servicios sociales para discapacitados en el sur de California, donde mataron a 14 personas e hirieron a más de una decena, dijeron las autoridades, que describieron el incidente como si los agresores "hubieran estado en una misión".

Los atacantes escaparon, lo que generó tensión en una extensa área del este de Los Ángeles, pero unas cuatro horas después la policía acribilló una camioneta deportiva negra a 3 kilómetros del lugar del ataque.

Un hombre y una mujer que estaban en la camioneta armados con fusiles de asalto, pistolas y "vestimenta de tipo militar" fueron muertos, informó el jefe de policía Jarrod Burguan. Una tercera persona que fue detectada corriendo cerca de la escena de la balacera fue detenida, pero Burguan dijo que no estaba claro de que ese individuo tuviera algo que ver con el incidente.

A pesar del número de muertes en incidentes violentos, todavía no se logra regular la compra y venta de armas en EU

Fue el tiroteo masivo más mortífero en la nación desde 2012, cuando un hombre asesinó a 26 niños y adultos en una escuela de Newtown, Connecticut.

La policía no reveló un posible motivo en la balacera, que ocurre cinco días después de que un hombre armado abrió fuego en una clínica de Planned Parenthood en Colorado, donde mató a tres personas.

En lo que las autoridades describieron como un ataque preciso, los hombres armados entraron al Centro Regional Inland y comenzaron a disparar alrededor de las 11 de la mañana. Abrieron fuego en la zona de conferencias, donde se realizaba un banquete del Departamento de Salud Pública del Condado de San Bernardino, dijo Marybeth Feild, directora general del centro.

"Venían preparados a hacer lo que hicieron, como si estuvieran en una misión", dijo Burguan, quien señaló que los atacantes llevaban armas largas, es decir, fusiles o escopetas.

Las autoridades también encontraron un posible dispositivo explosivo en el centro de servicios sociales.

El ataque sucedió en un lugar dedicado a ayudar a personas con discapacidades, lo que lo hace más difícil de comprender para algunas personas.

"Son niños con discapacidades, muchas discapacidades", dijo Sherry Esquerra, quien buscaba a su hija y su yerno, ambos empleados del lugar. "Ella brinda todos los servicios que puede para esos niños. No entiendo por qué vendría alguien a disparar aquí".

Los agentes del FBI y otras autoridades de las fuerzas del orden convergieron en el centro y buscaron al agresor o agresores. La sargento Vicki Cervantes, portavoz de la policía de San Bernardino, dijo a The Associated Press que los reportes de los testigos varían de uno a tres hombres armados.

Heridos graves

Varias personas se encerraron en sus oficinas esperando aterrorizadas a que la policía las rescatara, luego de que estallaran los disparos.

"Dispararon a las personas. Estoy en la oficina esperando a la policía. Recen por nosotros. Estoy encerrada en la oficina", fue el mensaje que le envió su hija a Terry Petit.

Petit, quien hizo un esfuerzo para contener el llanto mientras leía el mensaje a los reporteros en el lugar del tiroteo, dijo que su hija trabaja en el centro, donde laboran trabajadores sociales, de albergue y transportación y ofrecen otros servicios a personas con discapacidades como autismo, parálisis cerebral y epilepsia.

Diez de los heridos fueron hospitalizados en condición crítica, y tres de ellos estaban graves, de acuerdo al jefe de bomberos de San Bernardino, Tom Hannemann. La policía advirtió que la cifra de muertos y heridos eran estimados preliminares que podrían cambiar.

A medida que los agentes registraban la zona, tiendas, edificios de oficinas y al menos una escuela fueron cerradas. San Bernardino, a unos 100 kilómetros al este de Los Ángeles, tiene unos 214 mil habitantes.

Se montaron unidades de emergencia fuera del lugar del incidente y se podía ver a personas trasladadas en camillas. Otras se alejaron rápidamente del edificio con las manos en alto, y fueron requisadas por la policía antes de que se les permitiera reunirse con sus familiares.

Ola de violencia

Al menos 35 personas han muerto este año en Estados Unidos víctimas de incidentes violentos múltiples, causados por individuos armados en lugares públicos como templos, centros comunitarios y oficinas públicas.

El creciente número de muertes ocurren en momentos en que Estados Unidos no ha logrado un consenso para reformar las leyes de control de armas de fuego, a pesar de que una mayoría de la población respalda el endurecimiento de las legislaciones vigentes.

“La violencia armada se ha convertido en un cáncer para esta nación. Somos mejores que eso”, sostuvo el líder de la minoría demócrata del Senado, Harry Reid. “No hay excusa para la inacción. No podemos entumecernos ni sentirnos impotentes ante la violencia armada”.

Aunque el gobierno de William Clinton promulgó una ley para prohibir las armas de asalto, que ilegalizó la manufacturas de armas automáticas para uso civil en 1994, el presidente George W. Bush la dejó expirar en 2004 sin que fuera renovada por el Congreso.

Se estima que más de 300 millones de armas se encuentran en circulación en el país, equivalentes a una por habitante y su disponibilidad es vista por expertos como uno de los problemas que contribuyen a la proliferación de actos violentos.

Hechos sangrientos 

Apenas la semana pasada murieron tres personas y nueve más resultaron heridas fuera de la clínica de planificación familiar de la organización Planned Parenthood en Colorado Spring, Colorado. Robert Lewis Dear fue acusado de los asesinatos.

En octubre pasado, nueve personas murieron y otras nueve resultaron heridas en el Colegio Comunitario Umpqua en Roseburg, Oregon, cuando el estudiante Sean Harper-Mercer asesinó a ocho de sus compañeros y a un maestro antes de quitarse la vida. El atacante abanderaba la causa supremacista.

En junio pasado, otro supremacista, el joven Dylan Storm Roof asesinó a nueve personas en la iglesia histórica negra Emanuel de Charleston, en Carolina del Sur. Fue detenido por la policía.

Después del incidente en Oregon, el presidente Barack Obama emplazó a legisladores de ambos partidos a conjuntar esfuerzos para aprobar legislaciones que eviten que las armas de fuego caigan en manos de criminales.

Los partidarios del control de armas desean que la Ley Brady sea expandida para cubrir al 40 por ciento de las transacciones de compras de armas de fuego que no están cubiertas por la legislación actual.

La Ley Brady, nombrada en reconocimiento de James Brady, exportavoz del presidente Ronald Reagan y quien resultó herido en el frustrado intento de asesinato del mandatario en 1981, obliga a revisar los antecedentes criminales o mentales de potenciales compradores.

Ventas ocultas

Aunque la adquisición de armas de fuego está regulada cuando se adquieren en armerías registradas o expendios establecidos, las transacciones no se reportan si ocurren en mercados ambulantes, ferias o entre particulares.

A raíz de los más recientes incidentes en Norteamérica la mayoría de estadounidenses apoya leyes más estrictas para la venta de armas.

Un 55 por ciento de los estadunidenses se pronunció a favor de leyes que hagan más restrictivo el acceso a las armas de fuego, un incremento de ocho puntos porcentuales en relación con el 2014, de acuerdo por un nuevo sondeo de octubre de la firma de opinión Gallup.

De igual forma, una proporción menor de estadunidenses favorecen regulaciones menos estrictas, mientras que el porcentaje a favor de que permanezca sin cambios la situación actual se ha mantenido inalterable o ligeramente más baja, según la encuesta.

En 2007, el año en que ocurrió la masacre de Virginia Tech, donde murieron más de 30 estudiantes, el apoyo a leyes más estrictas era del 51 por ciento. En 2012, tras la matanza de niños en la escuela Sandy Hook, la proporción aumentó temporalmente a 58 por ciento.

Pero a pesar de ello no se ha aprobado ninguna legislación de control de armas ni en la Cámara de Representantes ni en el Senado.

(Con información de The Associated Press y Notimex)

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