22 de Enero de 2018

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"Todos tenemos oscuridades en nuestra vida": Papa

Francisco dijo que avergonzarse de los propios pecados es la "virtud del humilde" para recibir el perdón de Dios.

El Papa saluda a la multitud mientras que deja la plaza de San Pedro en el Vaticano. (Agencias)
El Papa saluda a la multitud mientras que deja la plaza de San Pedro en el Vaticano. (Agencias)
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- "El confesionario no es una tintorería" donde ir a limpiarse de los pecados y la "confesión no es una tortura", sino que avergonzarse de los propios pecados es la "virtud del humilde" que se prepara para recibir el perdón de Dios, dijo hoy el Papa Francisco en la misa en la Casa de Santa Marta.

En la misa de hoy, reportó Radio Vaticana, estuvieron presentes empleados de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y religiosas.

Concelebraron el cardenal Domenico Calcagno, presidente de APSA, y el arzobispo Francesco Gioia, presidente de la Peregrinatio ad Petri Sedem.

El Papa Francisco, comentando la primera epístola de Juan, subrayó que "todos nosotros tenemos oscuridades en nuestra vida", momentos "donde todo, incluso en la propia conciencia, es oscuro", pero esto no significa caminar en las tinieblas, según publica el sitio web ansa.it.

"Caminar en las tinieblas significa estar satisfecho de sí mismo, estar convencido de no tener necesidad de salvación", dijo el Papa.

"Cuando el Señor nos perdona hace justicia", sobre todo a sí mismo

En cambio, el "punto de partida" debe ser "mirar a nuestros pecados", "si los confesamos, Dios es fiel y justo, tanto como para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad", subrayó.

"Cuando el Señor nos perdona hace justicia", sobre todo a sí mismo, porque "El vino para salvar y perdonarnos", acogiéndonos con la ternura de un padre hacia sus hijos, sostuvo el pontífice.

Esto es lo que ocurre en el sacramento de la reconciliación, incluso si "muchas veces pensamos que ir a confesarnos es como ir a la tintorería" para limpiar la suciedad de la ropa.

"Pero Jesús en el confesionario no es una tintorería, es un encuentro con Jesús, pero con este Jesús que nos espera, pero nos espera como somos", explicó.

En la confesión es importante también la capacidad de "avergonzarse": "No sé -comentó el Papa- si en italiano se dice así, pero en nuestra tierra a quienes no pueden avergonzarse les dicen 'sinvergüenza': es un 'sinvergüenza', porque no tiene la capacidad de avergonzarse y avergonzarse es una virtud del humilde, de ese hombre y esa mujer que es humilde".

Además de la vergüenza, hace falta la "confianza" en Dios, "que se defiende frente a nuestras debilidades": "No debemos maquillarnos nunca frente a Dios".

"Humildad y mansedumbre -reiteró el pontífice- son como el marco de una vida cristiana. Un cristiano anda siempre así, en la humildad y la mansedumbre. Y Jesús nos espera para perdonarnos".

"Podemos hacer una pregunta: ¿entonces ir a confesarse no es ir a una sesión de tortura? No, es ir a alabar a Dios, porque yo pecador fui salvado por El. ¿Y El me espera para castigarme? No, con ternura para perdonarme. ¿Y si mañana hago lo mismo? Ve otra vez, y ve, y ve, y ve. El siempre nos espera", concluyó.

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