19 de Julio de 2018

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Sacan a embajador de Turquía del Vaticano

Califican el mensaje de discriminatorio por mencionar solo los padecimientos de armenios cristianos, no de musulmanes u otros sectores religiosos.

El Papa Francisco con el líder de la Iglesia Armenia Ortodoxa, Karekin II, en un evento en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Las declaraciones del Papa sobre un genocidio turco sobre Armenia han desatado la indignación de muchos sectores religiosos. (Foto: AP)
El Papa Francisco con el líder de la Iglesia Armenia Ortodoxa, Karekin II, en un evento en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Las declaraciones del Papa sobre un genocidio turco sobre Armenia han desatado la indignación de muchos sectores religiosos. (Foto: AP)
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Agencias
EL VATICANO.- Turquía anunció este domingo que está retirando a su embajador ante el Vaticano después que el Papa Francisco calificó la masacre de armenios por parte de los turcos otomanos como el "primer genocidio del siglo XX".

En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía dijo que el pueblo turco no admite la declaración del papa "que es objeto de controversia en todos los aspectos y que se basa en prejuicios, lo que distorsiona la historia y reduce los dolores sufridos en Anatolia bajo las condiciones de la Primera Guerra Mundial a los miembros de una sola religión".

Previamente, el gobierno turco dijo que las declaraciones del papa contradecían su mensaje de paz y diálogo durante una visita a Turquía en noviembre. El ministerio de Relaciones Exteriores dijo entonces que estaba por emitir una respuesta en la cual expresaría "gran desilusión y tristeza".

También calificó el mensaje papal de discriminatorio por mencionar solamente los padecimientos de los armenios cristianos, no los de los musulmanes u otros sectores religiosos, informa The Associated Press.

El papa exhortó a la comunidad a internacional a reconocer esas muertes como genocidio, provocando un diferendo diplomático con Turquía cuando las relaciones entre cristianos y musulmanes atraviesan una época difícil.

El presidente armenio Serge Sarkisian, quien asistió a la misa conmemorativa del centenario de la masacre en la Basílica de San Pedro, en una entrevista con The Associated Press elogió al pontífice por llamar a las cosas por su nombre, pero Turquía convocó inmediatamente a su enviado a la Santa Sede para expresar su malestar ante las declaraciones de Francisco.

"La declaración del papa, distante de las verdades históricas y legales, es inaceptable", tuiteó el canciller turco Mevlut Cavusoglu. "Las posiciones religiosas no son lugares donde se hacen denuncias infundadas y se agita el odio".

Francisco, que tiene lazos estrechos con la comunidad armenia argentina, dijo que era su deber honrar la memoria de hombres, mujeres, niños, sacerdotes y obispos, víctimas de la masacre "insensata" perpetrada por los turcos otomanos.

"Ocultar o negar el mal es permitir que una herida siga sangrando sin vendarla", dijo al comienzo de una misa de rito católico armenio en la Basílica de San Pedro.

En un mensaje dirigido a todos los armenios, Francisco pidió a todos los jefes de Estado y las organizaciones internacionales que reconozcan la verdad de lo sucedido y se opongan a semejantes crímenes "sin ceder a la ambigüedad o el compromiso".

Historiadores vs Turquía

Los historiadores calculan que alrededor de 1.5 millones de armenios fueron masacrados por los turcos otomanos en la época de la Primera Guerra Mundial y muchos lo consideran el primer genocidio del siglo XX.

Por su parte, Turquía se niega a hablar de genocidio, dice que las cifras son exageradas y que los muertos fueron víctimas de la guerra civil. Ha realizado campañas para impedir que los países, incluida la Santa Sede, lo califiquen de genocidio.

La embajada de Turquía en la Santa Sede canceló una conferencia de prensa prevista para el domingo, presumiblemente al enterarse de que el papa emplearía la palabra "genocidio". La embajada no respondió a los pedidos de declaraciones.

Las palabras de Francisco provocaron una reacción inmediata en San Pedro, donde el titular de la iglesia Apostólica Armenia, Aram I, agradeció la condena expresa y recordó que el "genocidio" es un delito de lesa humanidad que exige reparaciones.

En una entrevista con la AP después de la misa, Sarkisian elogió a Francisco por "llamar a las cosas por su nombre".

Reconoció la importancia de las reparaciones, pero dijo que "para nuestro pueblo, el asunto principal es el reconocimiento universal del genocidio armenio, incluso el reconocimiento por Turquía".

Las reacciones en las calles de Estambul fueron mixtas. Algunos dijeron que apoyaban las palabras del pontífice, pero otros no.

"No apoyo el uso de la palabra genocidio por una gran figura religiosa con muchos seguidores", dijo Mucahit Yucedal, de 25 años. "El genocidio es una denuncia grave".

Riesgos diplomáticos

Varios países europeos reconocen que la masacre de los armenios fue un genocidio, aunque Italia y Estados Unidos, entre otros, evitan el término debido a la importancia que Turquía tiene para ellos como aliado.

La Santa Sede también atribuye gran importancia a sus relaciones con la nación musulmana moderada, sobre todo al exigir a la jerarquía islámica que condene las matanzas de cristianos por extremistas musulmanes en Irak y Siria.

Sin embargo, con estas declaraciones, Francisco demostró una vez más que está dispuesto a correr riesgos diplomáticos cuando se trata de asuntos que considera importantes.

No es el primer pontífice que habla de genocidio: ya lo hicieron san Juan Pablo II y el jerarca armenio Karenkin II en un comunicado en el cual mencionaron el "primer genocidio del siglo XX".

El contexto de la declaración de Francisco fue significativo: la hizo durante una misa de rito armenio en la Basílica de San Pedro en el centenario de la matanza, acompañado por el patriarca católico armenio Nerses Bedros XIX Tarmouni, otros jerarcas cristianos armenios y el presidente Sarkisian, quien ocupó un lugar de honor en la basílica.

Analizan caso de obispo chileno

Cuatro miembros de la comisión que asesora al papa Francisco sobre abusos sexuales viajaron a Roma el domingo para expresar en persona sus preocupaciones ante la designación de un obispo chileno acusado de encubrir al abusador más conocido del país.

Marie Collins, miembro de la comisión, dijo que ella y otros tres integrantes se reunirán el domingo con el cardenal Sean O'Malley, de Boston, el lugarteniente del papa en materia de abusos sexuales, para expresarle sus recelos ante la designación de Juan Barros como obispo de Osorno.

Algunas víctimas del abusador, el reverendo Fernando Karadima, dicen que Barros estaba al tanto de los abusos e incluso presenció algunos de ellos varias décadas atrás cuando era protegido del carismático sacerdote, quien fue sancionado por el Vaticano en 2011 por abusar sexualmente de menores.

Collins dijo que si Barros no comprendió entonces que la conducta de Karadima era inaceptable, "entonces no comprende el abuso a los niños" y no debería estar al frente de una diócesis donde sería responsable de proteger a los niños de los pederastas.

Barros, antiguo capellán de las fuerzas armadas chilenas, ha enfrentado una oposición popular y eclesial sin precedentes desde que fue nombrado en enero. Más de 1.300 fieles de Osorno, junto con uso 30 sacerdotes diocesanos y 51 de los 120 legisladores nacionales chilenos, enviaron una carta al papa Francisco en que lo exhortaron a rescindir el nombramiento.

Barros ha negado haber algo indebido y ha insistido en que no conocía nada de los abusos sexuales hasta que se enteró en 2010 por reportes noticiosos. El Vaticano ha defendido el nombramiento alegando que no había "razones objetivas" para echarlo atrás.

Collins, que fue víctima de abusos, dice que las alegaciones de las víctimas de que Barros presenció actividades indebidas y no hizo nada -así como la oposición sin precedentes a su nombramiento- lo incapacita para el cargo y hace poco probable que pueda cumplir su labor de líder.

Una reciente reunión entre Barros y fieles molestos con su nombramiento fracasó cuando el obispo se presentó con dos guardaespaldas y perros policía, medidas de seguridad tomadas después que su ceremonia de consagración fue objeto de protestas violentas dentro de la catedral.

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