Tarjeta de crédito, la 'salvación' de los venezolanos

El incesante aumento en los precios obliga a los ciudadanos a endeudarse para adquirir productos de primera necesidad.

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Analistas creen que el aumento en el uso de las tarjetas de crédito obedece a la regulación que el gobierno de Venezuela ejerce sobre ellas. (notilogia.com)
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Agencias
CARACAS, Venezuela.- La tarjeta de crédito se ha convertido para los venezolanos en el “salvavidas” que permite pagar en el mercado, en la farmacia o pedir efectivo para cubrir cualquier emergencia, ante el “meteórico” incremento de precios.

“El uso del dinero plástico se ha vuelto recurrente en el pago de alimentos, medicinas y para solicitar avances de efectivo”, precisó el economista y experto en finanzas públicas Juan David Marcano León, en entrevista con Notimex.

Marcano León, catedrático de la pública Universidad de Carabobo, señaló que la clase media venezolana vive hoy sus peores momentos y se endeuda a cada instante para poder adquirir alimentos, los cuales aumentan de precios de la noche a la mañana.

La laboratorista Carmen Iribarren, quien hacía compras en una tienda de abastos, se quejó porque ese establecimiento carece de un sistema de pago con tarjeta y ella necesita dinero en efectivo para pagar un pollo, medio kilo de arroz y un frasco de salsa de tomate.

“A mí no me dura nada la quincena y a mi esposo tampoco, porque además el mantiene a dos hijos fuera del matrimonio. Todo lo que ganamos lo gastamos el mismo día de cobro y luego quedamos pelando (sin dinero) y pidiendo crédito en las bodegas”, lamentó.

Sin efectivo

Manuel Abrizo, corredor de seguros, indicó que él sabe que la tarjeta es un crédito financiero para usarlo en casos de extrema urgencia, pero que él se ve en la necesidad de utilizarla en cualquier compra porque nunca tiene efectivo para pagar.

Estadísticas de la Superintendencia de Bancos registraron que este año la cantidad de consumos en abastos y supermercados pagados con tarjetas de crédito se ubicó en 15.4 millones, una cifra que supera en un 73 por ciento a la del mismo período del año pasado.

Asimismo, los consumos en clínicas y farmacias pagados con tarjetas aumentaron 62 por ciento y el número de solicitudes de avances de efectivo se disparó 238 por ciento, una muestra de que a la clase media el salario le es insuficiente para llegar a fin de mes.

Marcano León explicó que lo normal es que las familias no necesiten financiamiento para cubrir necesidades básicas como la alimentación, pero la inflación evapora el salario, y por otra parte los consumos en abastos y supermercados aumentan por la escasez de productos.

Competencia y sanción

“Si bien el salario está golpeado, la morosidad no ha aumentado. Las cifras oficiales indican que al cierre del primer semestre los bancos solo tenían en mora 5.0 por ciento del monto total prestado a través de las tarjetas de crédito, una cantidad ínfima”, dijo.

Este comportamiento obedece a que las tasas de interés para las tarjetas de crédito están reguladas y no superan el 29 por ciento anual, una magnitud muy inferior a la inflación que se perfila sobre 70 por ciento.

Al respecto, reveló que un número importante de entidades bancarias ha optado por “castigar” la morosidad, es decir, utiliza el buen momento que viven las ganancias para pasar a pérdida estos créditos por lo que desaparecen en los balances.

“Además, los bancos compiten en la entrega de tarjetas porque es el préstamo al que se le puede cargar la mayor tasa de interés y por ende los clientes con varios plásticos pueden solicitar avances de efectivo para estar al día”, afirmó el analista.

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