20 de Octubre de 2018

Mundo

'Venga a contar los muertos conmigo'

Son cientos los fallecidos por el naufragio frente a la isla italiana de Lampedusa y pocas las esperanzas de encontrar a más personas con vida.

Los cadáveres fueron apilados en el muelle de la isla. (Agencias)
Los cadáveres fueron apilados en el muelle de la isla. (Agencias)
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Agencias
LAMPEDUSA, Italia.- Centenares de personas, entre ellos mujeres y niños, murieron este jueves en el naufragio que sufrió una embarcación de inmigrantes procedentes de África que se dirigía a la isla Lampedusa, al sur de Italia.

Se trata de la enésima tragedia de inmigrantes que se produce frente a las costas de Lampedusa, la más cercana al territorio africano, que conmovió a Italia y cuyo saldo final de muertes aún está en proceso, pero superaría al menos los 300 fallecidos.

El papa Francisco, informado de la tragedia, clamó "vergüenza" y pidió mayor colaboración y solidaridad a nivel europeo.

Sobrevivientes del naufragio dijeron que en la embarcación se trasladaban unos 500 inmigrantes, en su mayoría procedentes de Somalia y Eritrea, mientras llegan a 151 las personas rescatadas con vida.

La búsqueda de sobrevivientes continuaba a más de siete horas del incidente, pero según la guardia costera las esperanza de hallar personas con vida son pocas.

"No sabemos dónde poner los muertos y los vivos", sostuvo la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, al trazar el cuadro de la situación.

Un horror

"Venga a contar los muertos conmigo": es el duro y dramático texto del telegrama que la alcaldesa Nicolini, envió al premier italiano Enrico Letta, tras el naufragio.

"Esto es un horror, un horror", gritó la mujer en una de las tantas entrevistas -entre lágrimas- que tuvo que dar a lo largo del día desde el muelle de Lampedusa, donde asistió a la llegada de embarcaciones cargadas con los cadáveres.

Sin esconder su llanto y mientras los cuerpos de las víctimas eran apilados en el muelle, la alcalde pidió a los periodistas que se acercaran: "Vengan, esta es una escena impresionante". 

"Si no hacen algo, serán cómplices de esta absurda y vergonzosa matanza"

Poco antes, Nicolini destacó que la ocurrida este jueves es "una enésima masacre de inocentes, una tragedia que se consuma en las aguas frente a mi isla. Lo que estamos viviendo en estas horas es un dolor profundo por las víctimas", añadió, tras transmitir el "pésame a los familiares a nombre de nuestra comunidad, que -destacó- está haciendo todo lo posible para socorrer a los sobrevivientes".

"Las leyes de Italia son contrarias a los principios de la humanidad", destacó, recordando lo ocurrido con los "tres barcos pesqueros que se alejaron del lugar de la tragedia porque en naufragios similares en el pasado Italia ha procesado a aquellos pescadores que intentaron salvar a los sobrevivientes, acusándolos de favorecer a la inmigración clandestina".

"El gobierno italiano -destacó- debe cancelar cuanto antes este delito". Además de reclamar una intervención más firme para afrontar el problema de la inmigración al gobierno italiano, Nicolini criticó también a la Unión Europea, señalando que el fenómeno de los "sin papeles" que huyen del Africa o del Este europeo es un tema que atañe no sólo a Italia sino también a Bruselas.

"No puedo evitar de manifestar mi incredulidad por la miopía de Europa, que insiste en mirar para otro lado", subrayó, tras criticar a las normativas europeas que consideran a la inmigración como "a una emergencia. No es así, los inmigrantes están llegando a nuestras costas desde hace años y seguirán haciéndolo por mucho tiempo".

"Está claro que la política debe afrontar este tema de manera diferente: si las instituciones no hacen algo cuanto antes, quiere decir que serán cómplices de esta absurda y vergonzosa matanza", concluyó la alcaldesa. 

Meta soñada

Italia tiene en la sangre el tema de la inmigración, a raíz de los hombres y mujeres -unos 27 millones entre el 1876 y 1976- que partieron desde sus puertos para buscar fortuna en la Argentina u otros países. Algunos de los viajes de ese auténtico "éxodo" estuvieron signados por la tragedia, tal cual ocurrió hoy frente a Lampedusa, donde un grupo de inmigrantes "sin papeles" iban a la búsqueda de una nueva vida. 

Las razones de la inmigración norteafricana hacia Europa son las mismas que en el pasado empujaron a tantas personas hacia Buenos Aires y las otros capitales de Sudamérica.

Hoy, los inmigrantes "clandestinos" que cruzan el Mediterráneo intentan radicarse en una Unión Europea que -más allá de la crisis económica- sigue siendo una meta soñada para quien escapa de la guerra o del hambre. Este fue precisamente el objetivo final de los prófugos de Siria, Eritrea y Somalia que perdieron la vida en las aguas de la isla siciliana de Lampedusa.

Entre esas dos corrientes migratorias hay por otra parte otra terrible semejanza. Algunos de los naufragios del pasado fueron provocados por problemas en los buques que se podían evitar, pero que en cambio tuvieron lugar a raíz de armadores aventureros e irresponsables. Tal cual ocurre hoy día con las barcazas -auténticas "carretas"- que parten desde Africa para llegar a Italia. 

Y lo mismo sucedía con las embarcaciones que llegaban al sur de Italia desde los Balcanes, fenómeno que en los últimos años ha casi desaparecido.

Tragedia nacional

También la inmigración italiana tiene su gran tragedia, una suerte de "Titanic" nacional. El 25 de octubre del 1927 naufragó frente a las costas de Brasil el buque "Principessa Mafalda", que desde hacía años iba y venía cargado de inmigrantes a lo largo de la ruta Génova-Río-Santos-Buenos Aires, en un viaje que duraba unas dos semanas.

Se trató de una suerte de "naufragio anunciado", visto que los desperfectos de los motores del "Mafalda" eran conocidos. El buque terminó hundiendose por un problema en la hélice a unas 90 millas marítimas frente a las costas entre Salvador y Río de Janeiro. Las víctimas fueron 385.

Uno de los pasajeros que debía estar en el "Princesa Mafalda" era Giovanni Bergoglio y su hijo Mario, respectivamente abuelo y padre del Papa, quien contó el episodio a los periodistas Francesca Ambrogetti y Sergio Rubin en la biografía "El Jesuita". 

Los Bergoglio finalmente no se embarcaron y se quedaron un tiempo más en su tierra, Piamonte, mientras terminaban de vender sus bienes antes de emigrar a la Argentina.

El "Princesa Mafalda" no fue por otro lado un barco cualquiera, visto que en él habían viajado varios destacados personajes de la época, por ejemplo Carlos Gardel y el escritor Luigi Pirandello.

Todas estas travesías, y algunas tragedias, siguen siendo muy recordados en Italia, sobre todo en los libros y el cine, como demuestra por ejemplo el trabajo del periodista Gian Antonio Stella, autor de un libro cuyo significativo título es "Cuando nosotros eramos los albaneses", o el filme "Lamerica" del director de cine Gianni Amelio (hijo de un emigrante a la Argentina). 

(Con información de Ansa Latina)

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