17 de Noviembre de 2018

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Victoria conservadora amenaza con inestabilizar a Bulgaria

Aunque ganó las elecciones legislativas, el partido conservador tendrá un margen tan escaso que no podrá gobernar en solitario.

Manifestantes portan antorchas durante un mitin contra el sistema político en Bulgaria, frente al Palacio Nacional de cultura en Sofía (EFE)
Manifestantes portan antorchas durante un mitin contra el sistema político en Bulgaria, frente al Palacio Nacional de cultura en Sofía (EFE)
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EFE
SOFIA, Bulgaria.- Los conservadores búlgaros del exprimer ministro Boiko Borisov se perfilan como vencedores en las elecciones legislativas búlgaras, aunque por un margen tan escaso que no podrán gobernar en solitario, indicaron todas las encuestas a pie de urna.

Si se confirma este resultado, puede conducir a una mayor inestabilidad política y económica en el país balcánico, dadas las grandes dificultades para formar una coalición con cualquiera de los otros tres partidos con representación parlamentaria.

De acuerdo con los sondeos, la formación conservadora Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) ha sumado entre el 31 y el 33 por ciento de los votos, entre tres y seis puntos por delante del Partido Socialista.

Otros dos partidos superarían el umbral mínimo del cuatro por ciento para entrar en el Parlamento de 240 escaños, el partido de la minoría turca DPS, con alrededor del 10 por ciento, y el ultranacionalista Ataka, con entre un siete y un ocho por ciento.

Con estas proyecciones de votos, el instituto demoscópico Alpha Research calcula que los conservadores lograrían unos 97 diputados, frente a los 85 escaños de los socialistas, mientras que el DPS lograría 34 representantes y Ataka 24.

Conservadores y socialistas ya han descartado cualquier tipo de acuerdo. La única coalición que parecía posible era una entre el centroderecha y la minoría turca, aunque el líder de está última formación, Lyutvi Mestan, calificó hoy al GERB de autoritario y desechó esa opción.

"En tal situación y por falta de una mayoría en el Parlamento, la única opción son nuevas elecciones", concluyó el politólogo Antoni Todorov en declaraciones a la televisión estatal BNT.

Otra posibilidad es la apuntada por la exministra conservadora de Fomento Lilyana Pavlova: "Un Gobierno en minoría para mantener la estabilidad social del país", una fórmula inédita y a la que los analistas no le ven mucho recorrido.

Escasa participación de votantes

La participación electoral no habría llegado ni al 50 por ciento, una de las cifras más bajas de participación en los últimos 23 años de democracia, según todos los sondeos.

Los primeros resultados oficiales se esperan, como pronto, a lo largo de la madrugada, después de que el proceso de recuento comenzase con varias horas de retraso.

Al poco de cerrar los colegios electorales, cientos de personas se concentraron para protestar ante el Palacio Nacional de la Cultura, donde los dirigentes políticos ofrecen sus conferencias de prensa para valorar la jornada electoral.

Decepcionados por los resultados y acusando a los conservadores de fraude electoral, los manifestantes trataron de entrar en el edificio por la fuerza mientras gritaban 'mafia', la palabra que emplean para calificar a la clase política.

Esta es la primera vez desde la caída del comunismo en 1990 que se organiza una protesta de este tipo contra los resultados electorales.

La policía antidisturbios logró detenerles y organizar un cordón alrededor del edificio, mientras los manifestantes les tiraban huevos y alguna bengala, según se pudo apreciar a través de las televisiones locales.

Creciente bola de nieve

Las elecciones se celebraron hoy tras la caída del Gobierno del populista Borisov el pasado 20 de febrero tras una oleada de protestas en el país más pobre de la Unión Europea (UE).

En Bulgaria, donde el salario medio asciende a 350 euros mensuales y las pensiones no llegan a 100 euros, los altos precios de la electricidad y el gas en pleno invierno fueron el detonante de la ira popular que hizo caer al Ejecutivo.

Las políticas de austeridad aplicadas por Borisov han generado un gran malestar en amplias capas sociales de un país en el que el paro ha subido del 8 por ciento en 2008 hasta el 12 por ciento este año.

Según los últimos datos de Eurostat, el 22 % de los 7.3 millones de habitantes del país vive con el salario mínimo de 155 euros, mientras que casi la mitad de la población -un 49 %- corre el riesgo de caer en la pobreza.

La apatía de los votantes y su desilusión con la clase política ha marcado una campaña que también se ha visto ensombrecida por un escándalo de escuchas ilegales que ha salpicado a la formación conservadora.

La sombra del fraude electoral también ha estado presente, hoy la Justicia búlgara condenó a un hombre a cinco meses de cárcel por tratar de comprar votos y el sábado la fiscalía intervino 350,000 papeletas electorales fraudulentas.

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