17 de Enero de 2018

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Mujeres combaten con fusiles y el Corán a extremistas

Descritas como 'resistentes' y 'madres de familia', se arman con fusiles Kalashnikov para proteger los lugares santos chiítas.

Refugiados iraquíes que huyeron de Mosul y otras ciudades llegan a un campamento temporal fuera de Arbil, norte de Irak. (Agencias)
Refugiados iraquíes que huyeron de Mosul y otras ciudades llegan a un campamento temporal fuera de Arbil, norte de Irak. (Agencias)
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Agencias
BEIRUT/BAGDAD.- Con una copia del Corán apretada con fuerza contra el pecho y un rifle automático agitado en el aire, miles de mujeres chiítas iraquíes entrenan junto a los hombres "para defender sus hogares" del avance de los extremistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (Isis).

Las brigadas armadas chiítas expresan total apoyo al premier chiíta Nuri al-Maliki, acusado por muchos de haber acelerado la desintegración del país a causa de sus políticas étnicas y sectarias.

Al mismo tiempo, las milicias chiítas también están dispuestas a dar la vida por preservar la influencia iraní en Medio Oriente.

Tres días después de la caída de Mosul, el Gran Ayatolá Ali Sistani, la más importante autoridad chiíta de Irak y Medio Oriente, emitió una "fatwa" (opinión jurídica no vinculante) en el que invitaba a los iraquíes a enrolarse como voluntarios en las milicias leales.

De acuerdo con el sitio web ansa.it, Ali Sistani advirtió que las milicias no debían atacar a los sunitas - "por su condición de sunitas", precisó- sino defender el país del avance de los extremistas de Isis.

A partir de esa convocatoria, alrededor de cinco mil mujeres, cubiertas de los pies a la cabeza y con inscripciones sobre el martirio de la glorificación, se han sumado a las milicias y se entrenan a la par de los hombres en el manejo de los fusiles automáticos.

Los extremista han destruido mausoleos y lugares sagrados; además de estatuas de escritores y filósofos en Mosul

Ante el peligro que implica Isis - organización vinculada a Al Qaeda, que amenaza los intereses convergentes de EU, Rusia e Irán en la región- estas mujeres son descritas como "resistentes" y "madres de familia" que han abrazado los fusiles Kalashnikov "para proteger los lugares santos chiítas".

Las autoridades de Bagdad en los últimos días han estimado que alrededor de un millón de personas - en su mayoría chiítas - se inscribieron en las milicias pro-gubernamentales que se conformaron ante la ofensiva de los extremistas del Estado Islámico.

El grupo armado extremista hace un mes conquistó Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, y en un año se ha convertido en dominador de facto de un territorio tan grande como Hungría, entre el este de Siria y el oeste iraquí.

También atacaron y destruyeron los lugares sagrados, mausoleos y estatuas de escritores y filósofos musulmanes chiítas y sunitas, considerados como "herejes". 

Frente a este tipo de cáncer oscurantista, que en las regiones iraquíes de mayoría sunita se nutre del descontento arraigado anti-iraní y anti-Maliki especialmente entre los jóvenes, las milicianas chiítas iraquíes están siendo adiestradas en las trincheras junto con sus compañeros varones.

En la ciudad santa chiíta de Nayaf, al sur de Bagdad, hace tres semanas se ha formado un "batallón" exclusivo con mujeres por iniciativa de uno de los miembros del consejo regional local, que tiene a su cargo las políticas sobre los "asuntos de mujeres". 

La prensa panárabe estima que alrededor de cinco mil mujeres en Iraq hasta el momento han recibido una formación paramilitar, un número casi igual a la de la milicia chiíta libanesa Hezbolá dedicada desde hace alrededor de dos años en sofocar la insurrección armada contra el régimen aliado de Siria, también con el apoyo de Irán. 

Las sesiones de capacitación para las mujeres se iniciaron en junio, cuando la amenaza de Al Qaeda se hizo evidente, intensificándose en los últimos meses. 

Los instructores de las milicias chiítas organizan cursos acerca de una semana en el suburbio deprimido de Ciudad Sadr, un barrio de Bagdad. Las mujeres, con edades entre 16 y 45 años, parecen torpes a causa de sus largas túnicas negras, en el manejo de un fusil AK-47.

El instructor explica, mientras tanto, cómo cargar las balas, apuntar y disparar. Ellas responden con cánticos que invocan el nombre de Ali, el cuarto Imán del Islam y primer Imán chiíta. 

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