Ni con Peña ni con Obama la economía se salvará

No festejó ni doce horas Barack Obama, tras su reelección como presidente de Estados Unidos, cuando los mercados de capitales del todo el mundo se empezaron a pintar ayer de rojo de manera veloz ...

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No festejó ni doce horas Barack Obama, tras su reelección como presidente de Estados Unidos, cuando los mercados de capitales del todo el mundo se empezaron a pintar ayer de rojo de manera veloz y profunda. Lo mismo el petróleo, que también bajó. Desde temprano surgieron explicaciones variadas acerca de lo complejo que está, en lo subyacente, la ecuación económica global.

Ayer por la mañana, Alemania reportó una caída de 1.8 por ciento en su producción industrial durante septiembre, dato mucho peor del estimado, lanzando olas de pesimismo hacia los mercados europeos, también contagiados por la Comisión Europea, que reveló que el PIB de los 17 países de la eurozona se contraerá 0.4 por ciento este año, y que el próximo prácticamente no crecerá.

Y a todo esto, mucha gente en México se sigue preguntando "¿Cómo nos va a ir con Peña?". Cuando escucho esa pregunta ya no sé qué contestar, pues las variables dependientes de la ecuación económica mexicana tienen cada día menos que ver con tal o cual política pública que instrumente un gobierno, y tienen que ver más con la política monetaria que impulsan la Fed y el Banco Central Europeo. No veo, sin embargo, al grueso de la población mexicana interesada en conocer las decisiones de Ben Bernanke o Mario Draghi (el propio Draghi dijo ayer que "los últimos datos señalan que los acontecimientos de la crisis han llegado a la economía alemana").

La reacción inicial de caída profunda del índice Dow Jones ayer, tras conocerse la reelección de Obama, es la más grande que se da un día después de una elección en Estados Unidos. Y es que llegó la hora de la verdad: los demócratas del Senado y los republicanos de la Cámara de Representantes deben acordar una salida al llamado "precipicio fiscal", acaso el término que más escucharemos durante las siguientes cuatro o cinco semanas, y que llevará al mundo al borde de una crisis de nerviosismo extremo si no hubieren señales prontas de solución (son 607 mil millones de dólares de impacto en la economía de nuestro socio comercial).

Y ojo: esta vez Agustín Carstens ya habló. Ya alertó a la gente de negocios del impacto que puede tener en nuestra economía una recesión en los Estados Unidos. 

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