19 de Septiembre de 2018

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Habrá candidato fuerte

La línea para la sucesión gubernamental en Quintana Roo era hasta hace unos días para los entendidos de la política una “bola cantada"...

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La línea para la sucesión gubernamental en Quintana Roo era hasta hace unos días para los entendidos de la política una “bola cantada”, pero luego a partir del viernes 19 de junio la orientación guiada desde las altas esferas del poder local hacia la figura de Mauricio Góngora Escalante, alcalde de Playa del Carmen, desdibujó sonrisas de unos y alentó esperanzas de otros. 

Mauricio Góngora es un alcalde carismático y destacado que ha sabido capitalizar políticamente su trabajo institucional a través del correcto manejo de su imagen pública, enmarcado por los afectos que se dice le ha prodigado el Presidente de la República. Eso es suficiente para quienes están convencidos de que la línea del Gran Elector ya se definió.

No obstante, el entramado de la sucesión gubernamental en Quintana Roo es más complejo de lo que se piensa. Lo que podría estarse viendo en estos momentos es el cierre de filas de dos grupos locales de poder que aunque juntos, no van revueltos, pues cada uno tiene sus intereses particulares, sus compromisos específicos y sus padrinazgos propios.  Sin embargo el tercer grupo, el foráneo, por así decirlo, se ha acatado al principio institucional de no hacer ruido, que no es lo mismo que permanecer en la inmovilidad. Se desplaza en las altas esferas cercanas al poder presidencial y mantiene una importante estructura de activistas. 

Es muy probable que la decisión presidencial ya esté tomada; pero faltan los formulismos y formalismos, esos dos requisitos que pueden saltarse o no, pero que son indispensables para darle un cariz democrático a la designación interna del PRI y un escudo protector para apaciguar descontentos. Una herramienta moderna de los nuevos modos selectivos se basa, o aparenta serlo, en las encuestas de posicionamiento. 

José Luis “Chanito” Toledo, del grupo “A” local, tiene ya su propio raiting de posicionamiento. El manejo de la imagen de Mauricio Góngora, del grupo “B” local, busca precisamente alcanzar al otro, o rebasarlo. El resultado no pareciera tener mayor importancia, ante la eventualidad de que el abanderado del grupo foráneo pudiera ser uncido con la bendición del Gran Elector. Sencillamente la alianza del grupo “A” con el “B”, rebasarían hipotéticamente cualquier otro posicionamiento. La idea de reducir a cinco a los aspirantes priístas a la gubernatura, dejando fuera al sexto, es parte de la estrategia local. En dado caso, los cinco locales podrían amagar y/o negociar el reparto electoral del estado. 

No se puede aventurar qué sucederá en el PRI en las siguientes semanas, pero sí en cambio se puede afirmar que la designación del candidato tricolor creará la coyuntura favorable para que cualquiera de los grupos que no resulten favorecidos, pueda apuntalar una candidatura alterna opositora, tan fuerte como los intereses que están en juego.

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