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En estos tiempos tan difíciles vale la pena hacernos una imagen mental de nuestro lugar feliz. Aquel momento o recuerdo en el que nos sentimos en paz, que nos sentimos serenos. Busquemos en nuestros recuerdos, tal vez la voz de tu abuela cuando te leía un cuento, la compañía de tu madre, la mirada amorosa de tu padre. El momento del nacimiento de tus hijos. Este momento se convierte en un blindaje contra la tristeza y la desesperanza.

Cuando sientas miedo, angustia, cuando te sientas sola y sin esperanza cierra tus ojos y refúgiate por un instante en ese, tu lugar seguro. Haz un esfuerzo por recordar todos los detalles. Puede ser no solo un momento, puedes tener varios, pero utilízalos siempre como refugio, como recuerdo de ese momento de serenidad y esperanza y recuerda que “todo pasa”, nada es para siempre, ni lo bueno, ni lo malo, todo dura un tiempo y después cambia. Al final de la noche siempre sale el sol.

A veces, la dificultad del momento parece rebasarnos, hoy más que nunca vivimos momentos que parecen apocalípticos. Pero al final todo pasa y esta pandemia también pasara, así que nos queda concentrarnos en salir de ella fortalecidos, hoy no podemos salir al exterior, pero nada nos impide viajar a nuestro interior y ahí encontrar la fuerza para enfrentar todo el miedo, la ansiedad y el dolor que estamos enfrentando.

Estamos viviendo pérdidas todos los días, perdemos nuestra movilidad, nuestra libertad, perdemos la compañía, pero siempre estamos nosotros mismos, está la familia y gracias a los medios digitales están los amigos, el conocimiento, el mundo. Todas las posibilidades de aprender cualquier cosa que hayamos soñado hacer en nuestra vida hoy tenemos la oportunidad y el tiempo de aprender, de dedicarnos, de explorarlo y de explorarnos a nosotros mismos.

Sí es cierto que vivimos un gran dolor, nos enfrentamos a lo desconocido, no entendemos de qué se trata este virus, ¿por qué solo enferma al hombre?, ¿cuánto durará?, ¿qué avance hay en las vacunas?, tenemos poca información real y estamos rodeados de miles de mensajes con información contradictoria que nos asustan y nos desinforman. Llegan mensajes de España y de Italia, hablando de una situación caótica con cientos de muertos y luego vemos a nuestro presidente en “la mañanera” decir irónicamente que el se aleja al virus diciéndole “detente” al tiempo que enseña un escapulario. No sabemos qué creer, ni qué hacer. La información oficial es poca y esto nos llena de incertidumbre. Se nos pide el asilamiento social, es decir poner distancia entre nosotros, pero esto no significa que no tengamos compasión, solidaridad, cortesía y que no busquemos cómo ayudar al otro, al que la está pasando mal.

Pero siempre, no importa en dónde estemos, tendremos nuestro lugar feliz, nuestros recuerdos y en él podremos refugiarnos. Así como en un refugio debemos de llevar a este lugar en nuestros recuerdos a las personas que amamos, para que como una linterna nos sirvan de luz en la oscuridad y de tranquilidad en la zozobra de los tiempos difíciles. El cariño de todos los que amamos nos sirve como una manta que nos abriga y nos dice: “No te preocupes, todo pasa”, hoy no podemos estar cerca unos de otros pero aún así tenemos posibilidades tecnológicas para acercarnos, y si no tenemos eso, tenemos nuestros recuerdos y nuestros sentimientos para refugiarnos en ellos y sentirnos como aquel día, como en aquel momento feliz que pronto se repetirá.