"El misterio de la vida"

El amor a la vida no es en el fondo sino el temor a la muerte.- Arthur Schopenhauer

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A propósito del devastador terremoto que cimbró las entrañas de nuestro país y arrebató la vida de muchas personas, quizá sea menester realizar algunas reflexiones en torno a la vida y la muerte.

Uno de los temas torales para la filosofía es el relacionado con la muerte. El mismo Platón se cuestiona: “¿Acaso el amor a la sabiduría no es una iniciación ante la muerte?”.

La muerte ha sido un tema constante a lo largo de la historia de la filosofía. Al día de hoy lo sigue siendo.

Se sabe que a Sócrates lo acusan Melito, Anito y Licón, sofistas de la época, de corromper a la juventud, de intentar descubrir los grandes misterios entre la vida y la muerte, pero sobre todo de enseñar públicamente a los jóvenes cómo descubrir esos secretos. En la apología de Sócrates, hay una frase maravillosa que une el pensamiento con la realidad: el sabio, ya sentenciado a beber la cicuta, dialoga con Melito y Platón toda la noche y, con los primeros rayos del sol, dice: “Pero ya es tiempo de que nos retiremos de aquí, yo para morir, ustedes para vivir. ¿Entre ustedes y yo quien lleva la mejor parte? Nadie lo sabe, excepto Dios”. La cicuta lo esperaba. Selló con su muerte su congruencia entre pensar y actuar. Escasa virtud por cierto en esta época utilitaria en que vivimos.

Magnífica reflexión sobre la muerte realiza Octavio Paz en El laberinto de soledad: “La muerte es intransferible, como la vida. Si no morimos como vivimos es porque realmente no fue nuestra vida que vivimos: no nos pertenecía como no nos pertenece la mala suerte que nos mata.

Dime cómo mueres y te diré quién eres”.

¿Cómo tener miedo a algo que no se conoce como la muerte? Es tenerle miedo a la incertidumbre del más allá, a lo desconocido precisamente por esa condición. A eso se le puede tener miedo. A enfrentarse a lo incierto que genera lo que no se conoce. Es tener un miedo de lo que causa el no conocer. A la oscuridad también se le teme, pese a que no se sabe qué se va a encontrar en ella.

Las interrogantes en el más acá, ¿qué hay en el más allá?, ¿la muerte es un terminar o un empezar? Esos son grandes misterios de la vida.
Desde esta columna vaya un abrazo solidario a todos nuestros hermanos en desgracia.

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