12 de Noviembre de 2019

Opinion

Las pesadas 'muletillas'

El poder de la pluma

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Hay quien dice que las muletillas no son tan malas, son “apoyaturas” habladas (o escritas) que suelen servir para “mantener el interés en lo que decimos” o conservar el orden mientras hablamos y que no se pierda la ilación y, por tanto, la atención de quien nos oye en nuestro discurso (cuando se habla). Se afirma incluso que algunas son “afables” y que en ciertos casos está permitido su uso.

Discrepo rotundamente de esta concepción sobre las muletillas y a continuación paso a explicarme –“a ver si me entienden” (muletilla ofensiva para quien tengo frente a mí)-. Todas las veces que se emplean muletillas me parecen expresiones chocantes y fuera de lugar. ¿O no les pasa a ustedes que les cae como patada de mula en los bajos un orador cuando, en medio de su sesuda disertación, declara con engolada voz: “Espero que me entiendan”? Esta muletilla es una manifestación de que aquél se siente superior o con poder sobre nosotros porque su intelecto navega en estadios superiores a las llanuras secas en que se arrastra el nuestro.

Las muletillas no solo son chocantes y ofensivas, sino que también son pesadas, como losas sobre lo que se dice o se escribe, y denotan una enorme inseguridad en lo que se habla o se pone en papel (o pantalla). Achocan encima de la sencillez de una oración limpia una pesada carga o una piedra en la cual tropezar.

En la prensa escrita de hoy día hay ciertas muletillas que, al menos para este chef hipocondríaco y melodramático, suenan como demasiado condimento para un guiso y causan agruras e indigestión. Hacen, para que nos entendamos, lo que en maya se conoce como pokol, es decir una mezcla espesa de un guiso que, de otro modo, podría ser sabroso al gusto y agradable a la vista.

Van algunos ejemplos escritos: por otra arte, por otro lado, en otro orden de ideas, por ende, en relación con (ya no digamos “con relación a…”), o sea, a su vez, es decir, mire, lo que digo (o lo que quiero decir) es… También está la muy socorrida expresión “esté”. Si usted quita esas muletillas de lo que escribe (sin miedo, porque esas expresiones suelen ser una manifestación de inseguridad), verá que para nada hacen falta ni contribuyen a hacer más clara la idea que se quiere expresar, sino que ejercen el efecto contrario.

Vistas las cosas fríamente (esta podría ser una muletilla), ¿qué es esa palabra sino un diminutivo de muleta y todos sabemos que (excepto el trasto que sirve a los toreros para el último tercio de la lidia) el artefacto es utilizado por quienes no pueden caminar por sus propios pies (sea por un defecto congénito, por una operación o por un accidente)?, de modo que siempre es un añadido, necesario en el caso de las personas impedidas de caminar, pero inútil y estorboso para quien quiera hablar con fluidez, sencillez y claridad.

¿Entiendes?

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