12 de Diciembre de 2019

Opinion

Cabotaje 'de altura' en Yucatán

El poder de la pluma

Compartir en Facebook Cabotaje 'de altura' en YucatánCompartir en Twiiter Cabotaje 'de altura' en Yucatán

La ruta de cabotaje Progreso-Veracruz, anunciada con bombo y platillos la semana pasada, comenzó a trazarse en el puente de mando de Baja Ferries por lo menos desde hace tres años y también consideraba como opción la ruta entre el puerto de Altamira, Tamaulipas, y la Península de Yucatán.

La naviera considera que en México no se aprovechan los 117 puertos ubicados en más de 11 mil kilómetros de litorales, pues más del 70% de las mercancías nacionales se mueven por carreteras, que se han vuelto muy peligrosas y representan grandes pérdidas para el sector.

Baja Ferries comenzó a navegar en 1984, cuando compartía el mercado con la empresa Servicios Marítimos Turísticos (Sematur), del ex secretario de Marina Miguel Angel Gómez Ortega, que tras 14 años de operaciones “naufragó” en julio de 2003 dejando una estela de millonarios adeudos.

Atrás quedaban los días de auge de los transbordadores Coromuel, Puerto Vallarta, Guaycura, Benito Juárez, Loreto y Azteca de Sematur, que llegó a tener el monopolio del servicio en el mar bermejo al movilizar 90 por ciento del abasto a Baja California Sur y brindar servicio a casi 400 mil personas cada año entre los puertos de La Paz, Mazatlán, Topolobampo, Guaymas y Santa Rosalía, y ser fuente de empleo para unos 670 trabajadores, muchos de ellos formados en la Armada de México.

Con ello, Baja Ferries izó su bandera de mando y se convirtió en dueño del Mar de Cortés y consolidó su posición cuando en octubre de 2018 atracó en puerto Pichilingue (La Paz) su nuevo buque de carga y pasaje, considerado uno de los más grandes de América Latina, el “México Star”, con 180 metros de eslora (largo) y capacidad de 1,715 metros lineales de carga y 200 pasajeros, embarcación similar a la que anunció el pasado miércoles aquí en Mérida el director comercial y de desarrollo de negocios de Baja Ferries, Alberto Montemayor Lozano.

La nueva ruta marítima Yucatán-Veracruz se prevé arranque en el primer trimestre de 2020, pero se requiere un parque logístico en la carretera Mérida-Progreso, porque, solo para dar una idea, en Mazatlán los transportes comienzan a embarcar en el ferry que va a La Paz desde la mañana y el buque zarpa por la tarde para amanecer en Pichilingue.

De este calibre es la naviera que capitanea Óscar Ruano Baqueiro (su padre Mariano Ruano Boza fue director de Sematur a finales de los 80), que reactivará el cabotaje (tráfico marítimo) de Progreso a Veracruz, “su más grande apuesta”. Además, desde 2011 inició un servicio de comunicación entre Puerto Rico y República Dominicana, en 2015 obtuvo permiso para operar una ruta Miami-La Habana, y a fines de 2017, otra entre Costa Rica y El Salvador.

Sin duda, como adelantan especialistas y la iniciativa privada, esta llamada “carretera marítima” será de gran beneficio no solo para Progreso (que ahora sí debe hacer honor a su nombre), sino también para Yucatán y toda la Península.

Vamos ¡viento en popa!

Anexo “1”

Proyecto anclado

Desde 2013 se planteó hacer de México un moderno centro logístico global y contar con puertos de clase internacional para hacer más eficientes las cadenas logísticas y mejorar la conectividad de los puertos, pues resultaba paradójico que un país con una gran extensión de litorales y bañado por los océanos Atlántico y Pacífico y el Mar Caribe no aprovechara esta posición para el tráfico marítimo interno, llamado de cabotaje.

El 30 de abril de ese año, la Cámara de Diputados aprobó el dictamen para expedir la Ley Federal para el Fortalecimiento de la Marina Mercante y de la Industria Naval Mexicana, que tenía por objetivo impulsar la transportación marítima del comercio exterior y el cabotaje en la industria naval nacional.

Esta ley proponía la creación de un Instituto Autónomo de Estudios Náuticos y Portuarios de la Marina Mercante, que tendría a su cargo administrar, organizar y desarrollar la educación formal e integral a nivel superior, incluidos posgrados y capacitación técnica de la gente de mar y de la operación portuaria.

El proyecto no se concretó del todo y la Mercante sigue a la espera de su “séptima ola” para izar anclas.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name