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Las políticas de contención en materia de salud implementadas por el gobierno de Beijing a raíz de la epidemia del coronavirus (Covid-19) han impactado en la producción de China y si a esta situación se le agrega el factor de la política comercial beligerante de Donald Trump hacia aquella nación, se establecen las condiciones para profundizar agujeros en las cadenas de suministro a las empresas del resto del mundo.

La interconexión económica, en este mundo globalizado en el que China juega un papel protagónico -aproximadamente el 20% del comercio global de productos intermedios manufacturados se origina ahí- en la compra de materias primas a países pobres, en la comercialización al menudeo y mayoreo de productos baratos a través de sus portales y últimamente, en el turismo, es una variable que enciende los focos de alerta en la economía mundial.

Grandes segmentos de las poblaciones mundiales, sobre todo en los países de rentas medias y bajas, lo que consumen es “Made in China”, país que se ha convertido en 20 años en la fábrica mundial, y gracias al trabajo de sus habilitantes muchas personas en el resto del planeta pueden tener un teléfono en sus manos, usar una computadora en la escuela, trasportarse en una bicicleta, en una mototaxi, etc., incluso vestir y calzar.

Realmente China es la que había salvado al modelo capitalista extremo en su versión neoliberal, al proporcionar bienes a precios muy bajos, situación que permitió a los obreros en países pobres poseer los bienes antes descritos; sin estos aportes a la economía mundial, es muy probable que no los hubieran podido adquirir, ya que el tamaño de sus mercados es tan pequeño que producirlos localmente no es rentable o tendrían precios inalcanzables, y sus poblaciones no habrían soportado tanto tiempo sin rebelarse -como lo hacen ahora- en contra de tanta desigualdad.

Ahora, respecto al Covid-9 y el turismo, en su último reporte, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo considera a nivel mundial una caída de la demanda de pasajes del 11%, lo que representa una pérdida de 63,000 millones de dólares. Este efecto se multiplicará en la industria hotelera y otras industrias que suministran insumos al sector turismo. Se destaca que la industria del turismo es una de las mayores generadoras de empleo en el mundo y para algunos países casi su única fuente de divisas.

La situación es tan compleja que el FMI ha puesto a disposición 50,000 millones de dólares para préstamos con interés cero, principalmente destinados a los países más indefensos; de la misma manera, el Banco Mundial dispuso de un plan de emergencia con una bolsa de 12,000 millones de dólares para ayudar a los países que precisen “tomar medidas eficaces” para contener el Covid-19 y sus secuelas económicas.

Un antiguo proverbio chino dice: “Si una mariposa en Hong Kong bate sus alas, puede provocar una tempestad en Nueva York”. Ahora estaremos atentos de cómo Wall Street tomará esta metáfora.