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En Yucatán, muchos de los cenotes se encuentran lejos de la costa. Son profundos y contienen principalmente agua dulce. Al contrario, los de la costa del Caribe son pocos profundos, afirma la investigadora Dra. Dorottya Angyal, del campus de Sisal de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la UNAM, que estudia ecosistemas de cenotes como miembro de un grupo de investigación.

La mayoría de las especies de Yucatán son dulceacuáticas, por ejemplo los anfípodos. Su taxonomía y genética molecular es mi especialidad, dice la científica. “Amphipoda” es un orden de crustáceos de pequeño tamaño, que rara vez supera los 10 mm. Se caracterizan por la ausencia de caparazón y por su cuerpo comprimido lateralmente. El año pasado descubrimos y describimos una nueva especie, que encontramos en cenotes y cuevas asociadas en el Estado de Yucatán. Al anfípodo nuevo lo nombramos Mayaweckelia troglomorpha. El término “troglomorpha” se refiere al alto nivel de adaptación morfológica de la vida subterránea.

Es un anfípodo transparente, frágil y muy elegante, con apéndices extremadamente alargados. Los especímenes en los que se basa la descripción los encontramos en 4 cenotes en Homún, Umán y Abalá durante expediciones de espeleobuceo. Durante las inmersiones dimos cuenta de este animal que no habíamos visto antes y tampoco lo reconocimos en la literatura. Examinamos la morfología de las muestras recolectadas y lo comparamos con especies relativas. Mientras, descubrimos algunas estructuras sensoriales interesantes que sirven para la detección de señales químicas y mecánicas. Extrajimos ADN de las muestras y determinamos el “código de barras genético” de la nueva especie, luego obtuvimos información sobre sus relaciones de linaje.

En la zona de entrada, hasta que baja la luz y hay producción de materia orgánica, podemos encontrar especies de aguas superficiales en una abundancia relativamente alta. La vida de la zona oscura de los cenotes y cuevas asociadas es muy diferente. Se caracteriza por la falta de luz, la baja disponibilidad de nutrientes y oxígeno y una estabilidad climática. Todas estas condiciones limitan la cantidad de organismos que viven ahí.

Debido a las condiciones ambientales estables, encuentran refugio ahí y hay menos depredadores y competidores que en la superficie. Las cuevas también sirven como “laboratorios evolutivos” que albergan una fauna única adaptada a la ausencia de luz y la pequeña cantidad de nutrientes. Estos animales son muy sensibles a cualquier perturbación en su hábitat y viven todo su ciclo de vida en el reino del silencio y la oscuridad. Son los “estigobiontes”.

Los “estigobiontes” son animales que habitan únicamente ambientes acuáticos subterráneos, son ciegos y sin pigmentación, en cambio, sus órganos sensoriales mecánicos y químicos se desarrollaron mejor y tienen una larga vida útil.