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El movimiento feminista nos enseñó mucho, lo primero, que su lucha para poner un alto a la violencia es justa, que no se normalicen las agresiones a la mujer. “Los feminicidios crecieron 137% en los últimos cinco años en México, donde 1,006 de un total de 34,582 muertes fueron clasificadas así” (El Universal, 06/03/20).

En segundo lugar, después de las elecciones federales de 2018, en las que la participación ciudadana fue copiosa, de 63.4%, es decir, más de 56 millones de votos, y llevó a la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador, el movimiento feminista volvió a sacar ciudadanas a las calles.

En tercer lugar, estas mujeres encararon al Estado para exigir un alto a la violencia de género y aquí es donde detonó el conflicto, ya que López Obrador no midió o no quiso vislumbrar que en el fondo el tema es la inseguridad en grandes regiones del país, donde, como diría la canción, “la vida no vale nada”, que si bien este problema no surgió en la cuarta transformación, sí sabía de los retos a que se enfrentaría y debía resolver y no ignorar el sufrimiento ajeno.

Cuatro de los partidos políticos que se quisieron apropiar de la agenda feminista se dieron cuenta de que sus prioridades muchas veces son diferentes a las de los ciudadanos; el movimiento feminista vino a exponer con argumentos lo que los opositores de Andrés Manuel no han podido realizar: si el presidente está bajando sus niveles de popularidad no es por los “conservadores u opositores” -que, como en toda democracia, deben existir- sino por sus propios errores. Querer seguir hablando de la rifa del avión le costó muchos cuestionamientos al declarar que “no tenía en mente que el lunes 9 es el paro que se promueve del movimiento feminista”.

En Yucatán, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer solo dos de las tres principales fuerzas políticas, PRI y PAN, se reunieron con las féminas de su estructura, no así el partido en el poder federal Morena.

El presidente estatal del PRI, Francisco Torres, se reunió con su estructura femenil y entre las asistentes estaba la diputada y ex gobernadora Dulce María Sauri, la ex alcaldesa de Mérida Angélica Araujo, la ex legisladora Lucelly Alpizar y la Dip. Lilia Frías. Llamó la atención que la senadora postulada por el PRI-Verde Ecologista, Verónica Camino Farjat, acostumbrada a hacer denuncias, no haya levantado la voz en este tema.

En el PAN, su líder estatal, Asís Cano, se reunió con la estructura femenil que incluyó a la diputada federal Cecilia Patrón, las locales Rosa Adriana Díaz y Kathia Bolio, la regidora Karen Achach y la líder de las mujeres panistas Elisa Valencia.