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Uno de los grandes retos que tendrá el presidente nacional del PAN Marko Cortés es enfrentar la maquinaria territorial que actualmente tiene MORENA, cuya principal fortaleza radica en la figura del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El panismo debe rescatar la votación de los ciudadanos que viven en las zonas urbanas, pues son los que más acceden a los medios de comunicación y que en la pasada elección votaron por la propuesta del tabasqueño.

En el fondo, el líder del CEN del PAN también tendrá que negociar con todos los gobernadores albiazules, pues en la mesa de los mandatarios estatales pasará el palomeo de algunas candidaturas. Es por ello que el dirigente, en algunas entidades, apoya a proyectos muy diferentes a los que encabezan los mandatarios estatales.

En Yucatán ha dicho “no me voy a enfrentar al gobernador Mauricio Vila, pero tampoco voy a obstaculizar al alcalde Renán Barrera para que se pueda reelegir, y si la candidatura de la alcaldía de Mérida tiene que pasar por una elección interna, ésta se va realizar”.

Dos sucesos que se vivieron en el PAN de Yucatán hace menos de quince días, dan algunas señales de la reconformación de los grupos políticos al interior de dicho partido: el primero es la reincorporación política del ex alcalde de Mérida Luis Correa Mena -crítico del gobernador Vila Dosal- como capacitador del PAN, con el visto bueno del CEN y con el apoyo del alcalde de Mérida Renán Barrera Concha.

El segundo fue el auto destape del senador Raúl Paz quien señaló que desea ser el próximo candidato a la alcaldía de Mérida, pues considera que tiene el legítimo derecho de buscar la candidatura.

Sin embargo, Raúl Paz tendrá que hacer un corte de caja para ver con quién cuenta, pues las cuotas políticas que impulsó en las figuras de Nora Pérez y Gabriel Mena, en el Ayuntamiento meridano o bien, Víctor Merari en el Congreso estatal coquetean con otros liderazgos, pues están conscientes que difícilmente ganarían una elección interna ya que llevan, a manera de letra escarlata, el grillete de una designación que no pasó por una de las reglas de oro del panismo yucateco como lo es ponerse a la disposición de la preferencia de los panistas.