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La fiebre de los Óscar no pasa tan rápido, la resaca que dejaron las múltiples nominaciones de “Roma” en la emperifollada premiación y las estatuillas que se llevó a casa Alfonso Cuarón trajeron consigo críticas y reconocimientos, pero también mostraron otras cintas que están al alcance de todo cinéfilo. La que hoy atañe es “El infiltrado del KKKlan”.

Hay mucho qué decir de esta cinta, aunque habrá que comenzar por el final, que es el gancho más efectivo para convencer al público de su efectividad, tanto en la parte técnica como en la artística.

Pensando en el gran director que la lleva a cabo, Spike Lee, habrá que explicar que su trayectoria, además de extensa, es sumamente exitosa tanto en el plano estético y narrativo como en el aspecto comercial, que para fines prácticos es lo más importante.

La cinta, redonda en la parte argumental, incluso severa en el mensaje con toda intención, narra un caso real de los años 70, en el que Ron Stallworth (John David Washington), el primer policía negro de Colorado Springs, se enrola en una misión que le obliga a infiltrarse en el Ku Klux Klan.

En su aventura, se apoya de Flip Zimmerman (Adam Driver), uno de sus colegas, quien se hace pasar por él en las reuniones de la organización, por el obvio color de piel.

El tinte chusco que pareciera involuntario le imprime el sello característico del cineasta nativo de Atlanta a la historia y ofrece un elemento atractivo más al espectador, que con el paso de los minutos se va inmiscuyendo más y más con Ron en su epopeya.

Nominada como Mejor película, Mejor director, Mejor actor secundario, Mejor montaje, Mejor banda sonora y Mejor guión adaptado, “El infiltrado del KKKlan” solo obtuvo el último galardón, pero la calidad de la cinta no está a discusión. Un documento cinematográfico muy valioso para poner sobre la mesa el tema de los derechos humanos en todas sus vertientes.

Una cinta sumamente recomendable que cumple con la máxima del buen cine, que es entretener, pero que lo hace de una manera elegante y placentera, características de las que adolecen algunos filmes que hasta rompen récords de taquilla.

Solo le recuerdo que la imaginación se disfruta más en la oscuridad del cine, así que no deje de asistir a su sala favorita. Para dudas, comentarios o sugerencias escríbame al correo electrónico [email protected] o sígame en mis redes sociales “CinematografoCeroCuatro” en Facebook y “Cinematgrafo04” (sin la “ó”) en Twitter.

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