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Para quienes no están versados en la materia, el pasado 13 de abril se aprobó por parte del Consejo Técnico del IMSS el Bono Covid, cual justo estímulo para quienes arriesgan su vida, sin mediar obstáculo, con el único afán de servir dentro de este bastión de orgullo nacional. En su momento detallaron que el bono -que tendrá una vigencia del 16 de marzo de 2020 a la fecha en que concluya la pandemia-, sería otorgado no sólo a médicos o enfermeras, sino también a camilleros, personal de limpieza y todos los involucrados en las áreas de atención del coronavirus en alguna de las 184 unidades médicas y de servicios complementarios designados.

Lo que no se contempló al redatactar y publicar dicho beneficio es que a falta de pruebas de forma oportuna y expedita para la detección epidemiológica adecuada, se expuso a todo el personal de los nosocomios Covid, durante más de un mes y en tanto se establecían los caminos que culminaran en la reconversión de hospitales, por lo cual los derechohabientes que acudían a la consulta externa o a realizar trámite administrativo sólo pasaban el filtro, sin saberse si eran portadores asintomáticos.

Muchos, por no decir todos, estuvieron en la trinchera hasta que se suspendieron las consultas y se indicó la reducción de los trámites administrativos, y a pesar de ello no fueron contemplados, según el documento de origen comentado por el titular nacional de la Jefatura de Prestaciones Médicas durante su exposición vespertina en la palestra que encabeza el Dr. López-Gatell (13 de abril de 2020).

Desde el inicio de la pandemia, la falta de comunicación y liderazgo intrainstitucional han creado caos e inconformidad en varias partes del país, siendo cuestionada en múltiples ocasiones la credibilidad de los informes. Así el potencial escenario con lo expuesto, la llegada del Bono Covid generará suspicacias por la discrecionalidad y falta de unificación de crierios para su entrega. Quién sí y quién no lo recibirá quedará en manos de algunos, esperando que este apéndice de la república sea la excepción, y la transparencia y vigilancia por parte de la Función Pública sea el compromiso.

Es el momento de realizar “corte de caja”, y evaluar en el interior de las 184 unidades, la suficiencia y calidad de los insumos, la infraestructura idónea y bajo qué circunstancias se está atendiendo a los pacientes, con base en los lineamientos dictados por la institución. Habrá que cuidar a los servidores de la salud y evitar violentar sus derechos humanos, garantizarles lo que por ley les asiste con base en lo dictado en el 4o constitucional y asegurarle a derechohabientes que el personal que los atiende sea el idóneo para funciones específicas, evitando arriesgar la integridad física del enfermo Covid.

Insistimos en que la transparencia es la piedra angular que, junto con el estado de derecho, garantiza el desarrollo integral de la nación.