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Ya era tarde y salía de prisa, cuando uno de mis colaboradores ya fuera de sus horas marcadas por la empresa me comentó en el pasillo que, para continuar por ese camino elegido, requería de mucha resistencia; y robándole la palabre le dije, y no se te olvide la resiliencia. Ipso facto me preguntó, cuál era la diferencia, por lo que le repuse que la resistencia hace alusión al aguante, resultado de una gran fortaleza, mientras que la resiliencia es la capacidad de asumir con responsabilidad cualquier circunstancia, tratando de buscar y encontrar lo mejor del asunto.

Continué con la charla abundando que definitivamente no es lo mismo resistir momentos dificiles en nuestra vida, que se traduce después de ese esfuerzo en agotamiento y desgaste físico y psíquico, pero existe también el camino de la RESILIENCIA, que es la capacidad para conseguir encajar y superar situaciones traumáticas graves e incluso, salir fortalecidos, aprovechando la adversidad para desarrollarse y ser más feliz. En ocasiones creemos que nos pueden marcar acontecimientos negativos del cotidiano devenir, como fracasos, pérdidas, separaciones, y muchos más, creyendo que puedes estar condenado a sufrir el resto de la vida, pero no es así, hay muchas personas que han demostrado que hay esperanza, y creo que allende de la adversidad, ante las aristas y disyuntivas ante la actual sostenida pandemia.

Llegamos a cuestionarnos muchas veces del por qué hay quienes pueden hacer frente a las pruebas más duras de la vida, acaso utilizan la resistencia para aguantar ecenarios dantescos y a pesar de ello logran recuperarse rápidamente, mientras que otras se sienten superadas por el más pequeño obstáculo e invadidas por sentimientos como el dolor, el desamparo o la desesperanza. ¿Cómo es que hay sujetos que se recuperan emocionalmente más rápido ante eventuales desgracias, como divorcios, despidos, muertes o finiquito de sus puestos?

Sin temor a equivocarme amable lector te digo que es la resiliencia quien juega el papel principal en este proceso de recuperación emocional, ésta proporciona la fortaleza individual que nos permitirá afrontar adversidades y mejorar nuestra capacidad para superarlas y permitir que nos recuperemos, sin esperar mayor recompenza que la que llega a nuestro interior a través de haber hecho lo correcto.

Para finalizar le dije, amigo mío, aún estás dando tus primeros pasos en terrenos escabrozos, en esta época de retos, carencias y villamelones. Aparecerán personajes mesiánicos que se atribuyen logros “robados”, olvidando que durante años han “calentado banca” sin lograr objetivo alguno, hasta que alguien con suficiente capacidad y actitud humilde y callada lo transforma. También cual imágenes despulidas, te atosigarán quienes desde un escritorio creen poder cambiar el mundo, sin jamás haber estado en el campo del valiente. Poco a poco, la resiliencia será tu mejor catapulta.

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