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Hace ya varios meses me localizó la Dra. Martha Munsell, una de las organizadoras del “IX Coloquio Leonardo Manrique” que tiene que ver con la Lingüística y sus relaciones con las diversas áreas de la antropología.

Me invitó a impartir una conferencia magistral y consideré que, a partir de mi origen maya y de ser maya hablante, era oportuno compartir mis experiencias de trabajo arqueológico dando a conocer la labor de las mujeres del poblado de San Simón y Santa Elena en el mantenimiento y restauración de la zona arqueológica de Uxmal.

Hoy, después de treinta años de trabajo con las comunidades, sin intención de presumir, puedo asegurar que el proyecto Uxmal es único en el estado y en el país con este esquema incluyente y que se ocupa de la capacitación de los trabajadores y las trabajadoras. Otro de los objetivos es propiciar que se apropien de sus raíces y descubrirse por medio del conocimiento.

Las mujeres de San Simón y Santa Elena, entre las que hay de todas las edades, han tenido una labor específica en el proyecto; es verdaderamente gratificante cuando las habitantes de San Simón dicen que, aunque viven cerca de Uxmal, no lo conocían, porque creían que era un lugar para gringos y porque no tenían los recursos para pagar el acceso.

Desde hace años este concepto ha cambiado porque hoy sí conocen la zona arqueológica, conocen muy bien los edificios, pueden identificar claramente los componentes de la decoración y sobre todo están muy bien enteradas del cuidado con el que se tienen que tratar las piedras que conforman los monumentos, saben cómo se deben realizar las actividades de limpieza y el cuidado con el que deben manejar esas piedras, y cómo lograr la limpieza impecable de los edificios prehispánicos.

Cuando es necesario hay que desmontar los monumentos, tarea que los custodios no hacen. La labor de las mujeres, en este terreno, es más minuciosa que la de los “custodios especialistas” en esta tarea. Ellas no condicionan, no secuestran la zona arqueológica para lograr sus intereses.

Hoy por hoy, la participación social es muy importante para defender y conservar nuestro patrimonio, en este sentido han aumentado las denuncias ciudadanas para conservar nuestra vasta riqueza arqueológica. La sociedad consciente del valor de nuestro patrimonio arqueológico, como la que conforman estas mujeres mayas, será la aliada más importante para conservar nuestra riqueza, y una oportunidad para sumarse a la conservación de nuestras raíces, nuestro origen.