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Los mayas antiguos veían y, en la actualidad, nosotros sus descendientes vemos la imagen oscura de un conejo en la cara de la luna, sobre todo cuando el hermoso cuerpo celeste está en la fase llena. Hay la creencia de que el color plateado de algunos de esos roedores evoca al satélite de la tierra. Los conejos regularmente son más activos al amanecer y al anochecer, y cuando hace calor forrajean principalmente de noche, por lo tanto, el comportamiento de este animal está relacionado con el mundo nocturno y, por consecuencia, con la luna.

La asombrosa fertilidad de los conejos tiene una conexión lunar debido a la asociación del satélite terrestre con la fertilidad. Su período de gestación es de aproximadamente un mes, lo que también puede indicar una relación con la luna.

Se cree que los conejos saltan como la luna, que avanza hacia adelante cada noche a medida que se mueve sobre el fondo de las estrellas a una velocidad de aproximadamente 13 grados por día.

El conejo lunar es raro en los códices mayas. La diosa maya posclásica de la luna no aparece con un conejo lunar, pero los relatos mayas contemporáneos dicen que ese roedor es la mascota de la Diosa Luna. En una imagen del conejo lunar se ve una serpiente que muerde a uno de esos animales, lo que puede aludir a un eclipse en luna llena.

El conejo lunar es especialmente importante en Palenque, donde se encuentra un conejo esquelético a la entrada del Templo XII, al que también se le conoce como el “Templo de la Luna Moribunda”.  En el glifo del emblema de Palenque se ve una cabeza huesuda de conejo que se interpreta como “el lugar de la luna muerta”.

También se puede identificar al conejo lunar con orejas que llevan el signo Etz’nab (cuchillo). Esto debe tener un doble significado al referirse tanto a las orejas del conejo como a luna en forma de cuchillo, tal vez describiendo el satélite de forma abultada en su fase menguante.

Las representaciones que unen metafóricamente al conejo con la luna incluyen su color plateado, su actividad nocturna y su proverbial fertilidad. Pero su imagen se asocia mayormente a la luna llena. El conejo a menudo aparece en los brazos de una deidad lunar actuando como una especie de alter ego. El conejo lunar es la mayor parte de las veces representado durante el período clásico. Aunque los códices mayas del posclásico no muestran evidencia clara del conejo lunar, la tradición debe haber sobrevivido, dadas las historias mayas contemporáneas que hablan del conejo lunar.