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Tu esencia es lo que realmente eres tú; lo que no se te puede quitar, lo que no puedes, jamás, perder, modificar, destruir, ni desechar.- Víctor Frankl, psiquiatra

El pasado no puede cambiarse por muy bueno o desgraciado y doloroso que haya sido. Lo que sí podemos hacer es darnos cuenta de que, a pesar de todo, aquí estamos y darnos cuenta de que, gracias a esas duras situaciones, somos más fuertes y ¡ojalá! más sabios.

No es vida vivir atrapados en el pasado. A veces creyendo que todo fue mejor ayer que hoy o cuando no se supera lo vivido, arrastrando la convicción de ser víctima que termina por amargarnos, neurotizarnos y acabando con la autoestima. Todo lo que hacemos deja huella, por eso puede decirse que somos resultado de nuestra historia. Los rencores, resentimientos, el ansia de venganza, los remordimientos, así como las culpas pueden esclavizarnos y hacernos mal vivir arrastrando el pasado porque el papá los abandonó, los maltrataron físicamente o fueron abusados sexualmente, porque nunca los valoraron, porque fueron el “patito feo” de la familia, etc.

Sí, el pasado puede lastimar, sin embargo, hay que seguir adelante y en el presente procurarnos mejores situaciones que nos den alegría y reconocimiento, construyendo en el presente un mejor pasado y poniendo bases con proyectos inteligentes para el futuro. Concretarlo en un ahora, en un hoy, cuando llegue ese momento.

Renunciar a ciertas ideas viejas es indispensable para crecer y constatar con esfuerzo y voluntad la verdadera imagen de quien soy, superando el pasado que YA PASÓ, ¡ya no más! Revalorarme como el ser humano valioso e irrepetible que soy.

Hago propia la afirmación que llevó adelante a Eleanor Roosevelt: “Nadie puede hacerte daño a menos que tú se lo permitas”. También como Víctor Frankl (psicólogo preconizador de la logoterapia o sentido de vida) que afirma que “hasta el último momento de nuestra vida tenemos la libertad de escoger con qué actitud elegimos morir y decidimos vivir”. Esto es de un hombre, una mujer realmente libre.

Es grandioso saber que por más que actuemos en contra de nosotr@s mism@s o por duro y molesto que haya sido el pasado, nuestra esencia permanece, ya que es la llama que alumbrará el despertar a una buena vida si uno lo decide. Aceptar que el pasado fue como fue y romper esas cadenas para seguir adelante nos devuelve la energía para vivir el presente con una actitud positiva para constatar que la vida es bella con retos para superar y salir avante porque sí se puede, con fe, aprendiendo de lo vivido, Reflexionemos: lo único que tenemos es el aquí, el ahora, el hoy.

Si no lo hago yo, ¿quién?
Si no es AHORA, ¿cuándo?
Si no es aquí, ¿en dónde?

¡Ánimo!, hay que aprender a vivir.