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Ya estamos en la segunda quincena de mayo y se acerca la temporada de lluvias, poco a poco las condiciones se van dando para que la caída de las lluvias comience en forma y lo hagan en forma regular, pero eso sucederá a principios de junio. Los modelos matemáticos de predicción nos indican hasta el momento que habrá acumulados de lámina de agua dentro del promedio –lo cual es bueno- que para Mérida es de 900 litros/m2 en la zona noroeste, 950 l/m2 en las zonas poniente, centro y noreste, y de 1,050 l/m2 en las del este, sur, sureste y suroeste; las lluvias vendrán principalmente del este, por eso el nombre de lluvias orientales; los vientos alisios que vienen del mar Caribe traerán gran contenido de humedad junto con la humedad que vendrá el océano Pacífico y la llegada de las ondas tropicales que se espera sean a partir de junio. Todo ello contribuye a que comience la temporada de lluvias que según parece este año por fin, después de 3 años de baja en los acumulados de altura de lámina de agua precipitada consecutivos, se regularizará de acuerdo con las predicciones.

También se acerca la temporada de ciclones tropicales, aunque ya por sexto año seguido desde 2014 antes de que se inicie el 1 de junio se ha formado un ciclón tropical extemporáneo. Estos fenómenos no son de larga duración ni han causado gran afectación hasta el momento. Este año se formó la tormenta tropical ARTHUR en el Atlántico, frente a la costa este de la península de la Florida, EU. Para estas fechas, los ciclones tropicales tienden a moverse hacia el norte y noreste y son de corta duración porque las condiciones ambientales aún no son propicias para la formación de estos fenómenos. ARTHUR sólo vivió 4 días.

Por otra parte, la semana pasada hablamos de los preparativos para la temporada de ciclones tropicales 2020 y que los planes de contingencia, tanto familiar como institucional y empresarial, ya deberían estar listos y, si no, hacerlos a la brevedad posible. Hoy comentaremos el plan de contingencia institucional o empresarial: lo primero que debe de hacer el director, gerente o dueño de la institución o empresa es nombrar a un responsable, quien a su vez integrará un comité de voluntarios que apoyarán en las tareas de salvaguardar la integridad física de las personas que estudien y/o trabajen en la institución o empresa, poner a resguardo todo los activos y proteger la infraestructura de equipos y edificios.

Para ello hay que ubicar dentro de la institución o empresa un lugar que presente la mayor seguridad posible para llevar ahí los equipos más valiosos y que puedan ser movidos, sellar todas las ventanas y puertas, podar los árboles que pudieran dañar los edificios, nombrar a un responsable o dos por edificio que coordinará las actividades de resguardo de los equipos y hacer un estudio previo de la vulnerabilidad y debilidades de cada área para saber dónde se trabajará primero y qué se protegerá más y conseguir una planta portátil de energía eléctrica y combustible para que funcione.