14 de Noviembre de 2019

Opinion

Cuplés de Olga María Ramos para la Fonoteca de la ESAY

El poder de la pluma

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Por fin tengo en mis manos el anhelado disco que gentilmente me envía desde Madrid la reconocida cupletista Olga María Ramos, a quien los yucatecos tuvimos el gusto de aplaudirla en el Teatro Daniel Ayala y en la Casa de España, cuando visitó Yucatán invitada por la Liga de Acción Social.

A Olga María la conocí en los años noventa, en aquellos viajes que hice a Madrid como director artístico de la cantante cubana Irene Farach, a quien asistía en sus presentaciones en la Madre Patria, y a quien acompañábamos su esposo Pepe Varela y yo a presenciar las inolvidables Noches del Cuplé en el evocador foro de Palma 51, donde la gran Olga Ramos, madre de Olga María, era la dueña y señora de la escena. En aquel entonces, Olga María actuaba como la voz que abría el espectáculo que protagonizaba su madre, pero ya impactaba por los matices y requiebros que le imprimía a sus intervenciones.

En una inolvidable ocasión, Olga Ramos nos invitó a algunos caballeros latinoamericanos a subir al escenario a corear el chotís Madrid, de Agustín Lara, que ella interpretaba magistralmente acompañada al piano por la imprescindible Magda Martín. Antes de bajarme, jugando con su nombre y apellido, le improvisé el siguiente epigrama: Olga de todos los tiempos,/ Olga de grana y marfil,/ Olga de 1900,/ Olga del año 2000,/ Ramos dorados de otoño,/ Ramos de amor y de fe,/ Ramos níveos, matrimonio/ con Su Excelencia El Cuplé.

Esa noche, igualmente interpretó con elegante picardía recordados cuplés como Ven y ven, La chica del 17, Las tardes del Ritz, Agua que no has de beber, Al Uruguay, La Lola, Su Majestad el chotis y otros más que ya había plasmado en un disco de antología.

Olga María y yo somos ahora parte del exclusivo grupo de WhatsApp que encabeza Rodrigo de la Cadena, en el que también interactúan, entre otros, el investigador colombiano Jaime Rico Salazar, autor del libro Cien años de boleros, el investigador mexicano Pavel Granados, director de la Fonoteca Nacional y, hasta antes de su sentida muerte, el investigador Pablo Dueñas.

El disco que recibo ahora contiene los cuplés La java de Las viudas, El peluquero de señoras, El pulverizador, Sus pícaros ojos, Tú no eres eso, Cuplés de La gatita blanca, La petite tonkinoise, Yo te quiero vida mía, Cautiva, Mi Madrid, Flor de té, Rosa de Madrid, Tarde de otoño en Platerías, Amor de muñecos, el poema Mantoncito de Manila, el vals Farolito, de Agustín Lara, y una nostálgica Evocación en la que Olga María alterna su voz con la de su señora madre.

Gracias, gentil amiga. Tu disco tendrá por destino final la Fonoteca Adda Navarrete del Centro de Investigaciones Artísticas de la ESAY, donde podrá ser escuchado junto a las grabaciones históricas de María Conesa y Olga Ramos.

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