22 de Marzo de 2019

Opinion

'Recuerda, hombre, que polvo eres...'

El poder de la pluma

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“Cuando le tienes miedo a la muerte, a lo que le tienes miedo en realidad es... ¡a la vida”! Es una buena frase para meditar y valorar la vida. Pero también es para no olvidar la muerte. Es lo único seguro, es algo de lo que nadie va a escapar... ¡la muerte! Como dijera acertadamente Don José Díaz Bolio: “La muerte, esa hermana trágica que no perdona al niño y a la flor”.

La Cuaresma es una buena época del año para pensar en la muerte y para valorar la vida, hacer un buen examen de conciencia. Es revisar cómo estamos viviendo nuestra existencia. Ver si estamos generando amor, paz y esperanza, o si estamos dando intranquilidad, discordia y malestar en nuestro entorno. Con tu familia ¿cómo vas a vivir esta Cuaresma? ¿Darán gracias antes de ingerir sus alimentos? o se sentaran a la mesa a devorar como animales.

No hay que olvidar que la palabra que más le agrada a Dios es.... ¡gracias! Gracias por la vida, gracias por tener una familia por quienes luchar, trabajar y amar; saber que nos están esperando nuestros seres queridos al salir del trabajo. Eso es un buen motivo para agradecer y dar gracias de las bendiciones que recibimos, y somos ingratos pues no lo valoramos.

¿Darás en esta Cuaresma amor manifestado a tu familia? Te podrías dar una cita con tu pareja para dialogar y conversar de ese problema que les ha ido separando. No hay que olvidar que aquello que nos da miedo de hablar con nuestra esposa o esposo es lo más importante para hablarlo el día de hoy. Entre los destructores del matrimonio figuran los: “silencios elocuentes”, esas frases y reclamos que no manifestamos, y optamos por callar “ciertas cosas,” que a la larga acabarán por separarnos. Nuestro matrimonio lo viviremos mejor esta Cuaresma con una gran dosis de diálogo, respeto y de amor.

Esta época del año debe ser de oración, meditación y renovación. En estos días podríamos conectarnos con nosotros mismos y hacer una cita con nuestra conciencia para ver si estamos siendo congruentes con lo que decimos y hacemos. Pensar si no somos destructores de ilusiones al aplastar la autoestima de nuestros hijos, al ignorar sus vidas y pecar de omisión, al no manifestarles nuestro amor. “Tal vez tú dices que tienes un hijo, pero tu hijo quizá no puede decir que tiene un padre”.

Cuaresma es una buena época para hacer cambios y empezar a manifestar tu amor y tu cariño. ¿Vive tu cuerpo en un alma satisfecha? Si respondes en forma negativa, hoy la muerte te dará miedo y tal vez tengas angustia y remordimiento. Y tus pensamientos te quitarán el sueño y caerás en la ansiedad, esa enfermedad que tienes al vivir en una angustia permanente, con ataques de pánico, y crees que es tu corazón, pero en realidad es tu conciencia que no te deja en paz. Esa depresión que llevas hace años en tu mente y te hace sentir abandonado y poco apreciado, es tu alma que hoy grita y tiene necesidad de Dios.

Hoy la vida te dice: “Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te vas a convertir”. Para reflexionar esta Cuaresma, en hacer nuevos planes, buenos propósitos y cambios urgentes. Planes para una vida mejor, en más calidad y cantidad. Propósitos en llevar a cabo nuestros ideales, deseos y esperanzas. Y cambios para mejorar. “Porque la libertad del ser humano radica en que siempre puede cambiar sus actitudes”.

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