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En esta Cuaresma voy a estar a dieta. Estaré a dieta evitando pensamientos negativos. Estaré a dieta evitando a personas que me hieran. Evitando personas que me quiten la sonrisa. En esta Cuaresma, voy a evitar lo que me distrae del camino. Voy a tratar de evitar lo que me perturba el sueño. En una palabra, voy a evitar todo aquello que me trae inseguridad, y trataré de evitar lo que me apaga el brillo de los ojos.

Cuaresma es época de dar. He entendido que nadie puede dar lo que no tiene. Damos amor en la medida en que tenemos corazón. El amor es renuncia, por lo tanto... renuncia para amar, es decir: “ama renunciando”. Exigir es egoísmo, dar es amor. Quien ama, da y nada pide. En la renuncia encontrarás la verdadera belleza y el bien supremo. No exijas lo que no mereces, procura dar primero, dar sin medida y sin reservas, y recibirás lo que necesitas en el momento preciso. Hay que soportar todo con amor y en el amor... en el amor está el secreto, sigue adelante sin exigir; sufre sin protestar y no exijas ni reconocimiento ni retribución.

Cuaresma es época de reflexión, meditación y de oración. Reflexionar cómo está nuestra vida y qué tanto la estamos ofreciendo en servicio, o estamos viviendo de nuestro egoísmo. También Cuaresma es época de meditación, porque hay que activar nuestros pensamientos y tratar de ser congruentes en lo que hacemos, pensamos y decimos. Y Cuaresma es época de oración, para llenar nuestro espíritu y no solo darle satisfacciones nuestro cuerpo. “Porque el alma no crece cuando le sumamos, el alma crece cuando le restamos”.

En esta Cuaresma podemos practicar la paciencia, que es la ciencia de la perseverancia. Porque paciencia no es cargar y aguantar hasta no poder más y explotar. Paciencia es el arte de liberarme de cargas emocionales innecesarias, para mantener mi estado de paz. Bien decía Pablo Neruda: “De la vida no quiero mucho. Quiero apenas saber que intenté todo lo que quise, tuve todo lo que pude, amé lo que valía la pena y perdí apenas lo que nunca fue mío”.

¿Cómo estás viviendo esta Cuaresma? ¿Con tristeza o con alegría, con desdicha o con felicidad? Cuando empecemos a tener conciencia de quiénes somos y por qué actuamos, nos daremos cuenta que es fácil ser feliz. Y comprenderemos que la verdadera abundancia no es tener mucho dinero, propiedades o fama, la verdadera abundancia es la ausencia absoluta de temor, envidia, ira, resentimientos y culpa. Será la certeza absoluta, de que todo en nuestra vida está bien, y que tendremos el éxito seguro si logramos entender que todo lo que necesitamos nos llega en el momento que Dios decide qué nos hace falta. “La vida no nos da siempre lo que queremos, pero sí nos da la mayor de las veces, lo que necesitamos.”

Un buen plan para vivir esta Cuaresma y ser feliz será: “Tener pensamientos de amor para mí y para los demás, así como para las situaciones y los problemas de la vida.” Conectemos nuestra mente con Dios, y practiquemos el perdón para ser felices y libres. Perdonar es solo ver el polo positivo de toda situación, individuo y acción.

El que no perdona es víctima y prisionero de su agresor. Cuando apartemos de nosotros el malestar, el enojo, el odio y perdonemos... ¡seremos libres!