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Y tal parece que nos encontramos en el hoyo, así tal cual, como si alcanzar la otra orilla fuera hoy la única alternativa. Mimetizando la película del mismo nombre, “El Hoyo”, parece que los de arriba solo dejarán lo que no necesiten a los de abajo, pero no os desesperéis, pronto comenzará la función.

La salida en la travesía para llegar al otro lado aún está por empezar, solo demos un vistazo a lo que ocurre en aquellas naciones donde el Covid-19 dio sus primeros pasos para ponernos en la lona.

China, Italia, España y nuestros vecinos del norte aún no alcanzan a notar el tamaño del problema en el que estamos. Están sintiendo los primeros embates de este microscópico enemigo con efectos de gigantescas consecuencias, la experiencia que han vivido y viven esas naciones no debe tirarse por la borda.

El desarrollo gráfico del hoyo nos muestra una pequeña parte del instinto humano, aquel que abandona la razón cuando ya no tiene opción, sin duda el mensaje intrínseco de tan magnífica obra cinematográfica nos hace ver cómo aquellos de principios y valores logran llegar a la otra orilla

La semana que pasó resultaba imposible encontrar cloro, papel de baño, alcohol, gel antibacteriano, vitamina C, limones, cubrebocas y otras cosas más, que, de acuerdo con lo que viene, resultaba importante tener, al menos lo básico para empezar la prevención. Gran sorpresa se llevaron los de en medio, cuando sus iguales ya habían arrasado con todo, peor aún aquellos que por circunstancias ni siquiera intentaron comprar.

Una gran lección de principios y valores debe resultar de este oscuro episodio; sin duda serán necesarias la prudencia y la paciencia para alcanzar a ver la luz al final del túnel.

La subsistencia en el hoyo sacó los más profundos instintos de quienes se dicen y vanaglorian en llamarse seres razonables.

De la película solo me resta decir que es una magnífica obra cinematográfica y que aquel que no la hubiere visto, para estos tiempos vale la pena, le será muy útil; quien ya la vio que le busque la explicación útil.

De lo que nos espera solo resta sugerir no rendirnos, estar atentos, seguir las reglas, leer información útil, desechar la información basura y ayudar al prójimo tantán veces como sea posible.

Si sientes y piensas que lo del hoyo no es nada, haz como que lo que aquí se dice no existe, pero si tú crees que hay algo que se puede hacer, ayuda tantas veces al prójimo hasta que desfallezcas.