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El paradigma es definido por la Real Academia Española como la teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento.

Hoy deberíamos empezar a preguntarnos cuál será la forma de convivencia futura, que sigue después de este tan grave suceso de salud, pero seguramente nos encontramos entrampados en lo del día a día, pensando solo en nosotros en una especie de egocentrismo, aquél entendido como la valoración excesiva de la propia personalidad que lleva a alguien a creerse el centro de todas las preocupaciones y atenciones. Sin duda estamos en un gran dilema: salvarse de manera individual o contribuir a la salvación de todos.

Para nada es una frase obtenida de ningún dogma espiritual, la solidaridad debe ser entendida como aquella emoción que le permite al ser humano comprender y actuar a favor de su igual.

Radicalizar el comportamiento para la salvación individual no deberá ser la premisa ante el escenario en el que nos encontramos; la humanidad es su máxima expresión, entendida ésta como un fin, deberá encabezar las acciones no solo individuales, sino también las colectivas, con el único fin de conservar la oportunidad de vivir.

Referir a la consecuencia de este suceso como algo para sobrevivir sería aceptar esta calamidad como que fuere imposible de vencer, esto no deberá convertirse en hecho consumado.

Debe salir el nacionalismo y hablar en plural por todos; los mexicanos hemos alcanzado la otra orilla en diversos temas de variada índole.

La esencia de los pueblos originarios, mezclada con la de aquellos conquistadores, hoy se encuentra en nuestras venas, somos el resultado de un encuentro entre las razas de dos mundos, esa debe ser la bandera de fe que enarbolemos; seguimos sin hablar de algo espiritual ante el embate de este poderoso virus.

Hoy son solo palabras las que se vierten en esta humilde opinión, pero a lo largo de la historia humana las palabras pueden convertirse en hechos, en hechos que en esta ocasión pueden demostrar que aceptar sin cuestionar no es un regla, es una opción.

Entonces la fe debe empezar de manera egocéntrica, para después emanar más fe y multiplicar fe; es así como la solidaridad y el hermanamiento pueden convertirse en comunidad y romper el paradigma para descubrir que un paradigma solo son palabras.

Reflexión: si nada de lo escrito son hechos, sigamos con las palabras acaparando todo lo que se supone se necesita y olvidándonos de que otros como nosotros están en la misma situación.