19 de Febrero de 2019

Opinion

“El bobino no es el toro”

El Poder de la Pluma.

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Buenos días, queridos lectores. Estamos listos para cazar gazapos con el tirahule, varios pedruscos y nuestro batidor incógnito. Comenzamos.

El batidor envía la presa hacia nuestra temible arma. En un periódico local aparece la noticia de la corrida de toros celebrada en la Plaza México el pasado 5 de febrero, aniversario 73 del coso más grande del mundo. Dice así: “Luego Sergio Flores se plantó ante su segundo de la jornada, el llamado ‘Wolff’; a la hora de la estocada el bobino perdió el paso”…

El Diccionario de la Lengua Española indica que bovino es lo perteneciente al toro o a la vaca. ¿Y el bobino? Al parecer se trata de un neologismo para referirse a un bobo, un tonto. Con todo acierto nuestro batidor comenta: “El bobino no es el toro”. Pobre redactor, omiso en consultar el Dele o cualquier otro lexicón. Ha caído el primer gazapo “en tarde de toros” y con todo cuidado lo depositamos en la talega.

-A nuestro despacho particular llegó una persona con la copia de una demanda civil en su contra. Al iniciar la lectura del documento advertimos un yerro: el demandante dice vivir en la “colonia Centro”.

“Centro” es la parte central de una ciudad y también punto o calles más concurridos de una población o en los cuales hay más actividad comercial o burocrática.

“Colonia” significa barrio urbano, cada una de las zonas en que se dividen las ciudades. Y “barrio” es voz procedente de la lengua árabe y significa “exterior, propio de las afueras, el arrabal”. Una cosa es el centro y otra las afueras de la población.

Entonces, es impropio designar el centro de la urbe como una colonia o barrio. Son voces contradictorias. Si nuestro domicilio se ubica en el primer cuadro de la ciudad, debemos escribir únicamente “centro” y suprimir el vocablo “colonia”. Ha funcionado el tirahule y el gazapo cae en la buchaca.

-Cargamos la honda con duro guijarro y nos dirigimos al coto de caza de una televisora local. Ésta nos informa del proyecto de don Andrés Manuel López Obrador: serán gratuitas las actas (certificados) de nacimiento que se expidan para trámites escolares.

Magnífica noticia. Pero el locutor la echó a perder al decir que esa beneficiosa medida “será hasta el dos mil veinte”. La preposición “hasta” expresa el término de tiempo, lugares, acciones o cantidades. Es la conclusión de algo. Entonces, según el informador, la expedición gratuita de actas de nacimiento para trámites escolares terminará en dos mil veinte.

No es ésa la intención del primer mandatario. En el caso, en lugar de “hasta” debió de emplearse la palabra “desde”, cuyo significado es el punto en tiempo o lugar de que procede, se origina o ha de empezar a contarse una cosa, un hecho o una distancia. Es decir, es el inicio de algo.

La noticia correcta es que las actas gratuitas comenzarán a expedirse desde dos mil veinte. El informador incurre en un error por ignorar el significado de las preposiciones y dice una cosa totalmente opuesta a lo que quiere decir. La pedrada derriba al gazapo, lo guardamos en el sabucán y damos por concluida la cacería.

Hasta el próximo tirahulazo.

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