El emprendimiento: la esperanza del país

Miguel A. Mena: El emprendimiento: la esperanza del país

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El futuro puede parecer incierto y desconocido, pues casi siempre llega con malas noticias, especialmente si hablamos de este país, que sigue en su lucha por la prosperidad. Para muchas personas ha sido en verdad desalentadora la esperanza del desarrollo tras la pandemia que nos ha tocado vivir, sin embargo, ha logrado abrir los ojos de muchas otras personas, ya que han notado que la era del empleo terminó y debemos aprovechar esa oportunidad.

Podría parecer confusa la idea de que una era donde el empleo ya no representa una forma real de vivir sea algo bueno, pero vamos a explicar el porqué y detallar la razón de esta gran oportunidad que estamos atravesando.

Empecemos por el dato duro: la economía de un lugar no es mejorada por el Gobierno únicamente, si no que es la misma sociedad la que aumenta la riqueza que tenemos y crea la prosperidad, por lo que esperar a que alguien llegue a mejorarlo todo representa prácticamente un imposible. Entonces ¿cómo la sociedad crea riqueza? Simple: fomentando la cultura del emprendimiento.

Por lo general buscamos el empleo, ya que en el fondo queremos seguridad, incluso más que prosperidad, y en este momento donde el empleo ya no representa ninguno de estos beneficios, el emprendimiento surge como la mejor forma de sustento para muchas familias, eso es lo que realmente debemos aprovechar, ya que nunca antes se había creado una cultura de negocios tan grande como ahora.

Según el Observatorio del Trabajo Digno (OTD), seis de cada diez empleados en empresas se encuentran en situación de pobreza, a diferencia de los empresarios en la que ninguno vive esta situación, los números hablan por sí solos.

La verdadera esperanza es el emprendimiento, porque crea empleos y riqueza, una persona que emprende con éxito y mejora su vida, la de su familia y la de su comunidad creando oportunidades, es un pobre menos en este país.

Por lo general buscamos el refugio de un empleo, pues es mucho más sencillo que emprender, pero en el largo plazo, las bondades de una vida de emprendimiento solucionan lo que un empleo muchas veces no puede.

La riqueza de un país es proporcional al número de emprendedores que tiene, basta con solo observar la cantidad de empresas con las que cuentan los países más desarrollados para darnos cuenta de que no se trata de naciones llenas de trabajadores, sino que están llenas de empresas y, por lo tanto, de prosperidad y riqueza.

Muchos ya han entendido cuál es el juego de ahora y qué es lo que se tiene que hacer, mientras que muchos todavía no, a ellos les menciono que este mundo está lleno de oportunidades empresariales, puede ser que una puerta se haya cerrado, pero muchas otras y más grandes se han abierto y se deben aprovechar, nunca antes en la historia se habían democratizado las oportunidades, ya no se trata de unos cuantos, se trata de todos y el siguiente puedes ser tú, ahora te toca decidir.

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