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Un gran número de personas ha logrado a través de su vida superar un inicio incierto, casi siempre marcado por infancias poco agradables y adolescencias sufridas y conflictivas; indudablemente en mucho la familia contribuye a poder superar muchas de estas situaciones, aunque todo se complica y mucho cuando la familia, en lugar de ser soporte, acaba siendo obstáculo en el camino de los niños y jóvenes. Edificar nuestra propia personalidad en estas circunstancias es algo que demanda mucho más esfuerzo, desgraciadamente no todos los niños y jóvenes poseen la fortaleza necesaria para hacerlo sanamente.

Encontrar la fortaleza necesaria para encauzar nuestra vida cuando se ha sido un niño solitario, un tanto impopular y frecuentemente abusado por sus compañeros no es algo fácil de lograr; es innegable la influencia de nuestros primeros años en el resto de nuestra vida, pero a pesar de ello no nos determinan para siempre, en ocasiones lo podremos superar nosotros mismos, en otras circunstancias agradeceremos la mano amigade quien, legítimamente interesado en nosotros, nos ofrezca su apoyo generoso.

Muchos padres se equivocan al tratar de auxiliar a sus pequeños; esforzados en rodearlos de todo lo necesario para tener un ambiente confortable, tienden a olvidarse de que ellos como personas son mucho más importantes que sus posesiones; si el medio ambiente, ya sea la familia, amigos o escuela parecen esperar muy poco del niño o joven, él tenderá a ofrecer muy poco, las expectativas bajas producen resultados bajos.

En el ambiente de la psicología se habla de la resiliencia como la capacidad de recuperación que cada uno de nosotros tiene ante los golpes de la vida; como todos somos diferentes, cada uno de nosotros tiene una capacidad de resiliencia distinta, algunos la tienen más otros menos.

Factor determinante para superar estas adversidades a lo largo de nuestra vida es el coraje, esa valentía que encontramos en nuestro interior y que se manifiesta por medio de la perseverancia y la determinación; entre la debilidad humana y oculta entre sus limitaciones se encuentra esa chispa de valentía y coraje necesaria para superar las adversidades. No es grande aquel que nunca ha sido débil, grande es aquel que con empeño se ha elevado por sobre sus debilidades, limitaciones y miserias. Todos los seres humanos, hermanos en la imperfección, también lo somos en la voluntad y la valentía.

No todos tenemos las mismas capacidades de resiliencia, coraje, determinación o perseverancia, por eso aquellos que se encuentran entre los más débiles tienen mayor mérito, ellos son poseedores de una forma muy especial de coraje, son aquellos que con menos recursos han de luchar más y en su lucha se encuentra la belleza del éxito de su espíritu.