17 de Agosto de 2019

Opinion

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El poder de la pluma

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De cuando en cuando recibo información del medio militar que se comparte en redes sociales; generalmente, cuando me llega ya es conocida; en otras, se trata de algún tema relacionado con aumento salarial, modificaciones a leyes o reglamentos, cambios de mandos, etc. Hechos inocuos, nada confidencial, reservado o secreto, como se categoriza la documentación castrense, hasta donde me quedé.

Comento esto porque la semana pasada comenzó a circular la segunda página de un oficio presuntamente emitido por el Estado Mayor de la Sedena, en el que se advierte a militares en situación de retiro: “Eviten hacer cualquier tipo de manifestación dolosa en contra del C. Presidente de la República, a través de las redes sociales o cualquier otro medio de comunicación, ratificándoles que en su actual situación siguen sujetos a las leyes y reglamentos militares...”.

Y luego cita, para sustentar el exhorto, artículos de la Ley Orgánica del Ejército y FAM, del Reglamento General de Deberes Militares, de la Ley de Disciplina del Ejército y FAM, y del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas.

El documento fue replicado en redes sociales e incluso por columnistas nacionales, y hasta ahora no ha habido una respuesta o posicionamiento del Ejército, ni se sabe que la Marina haya emitido un documento similar sobre este tema que saben o deben saber los militares.

Si bien hay opiniones encontradas (de algunos de los aludidos) respecto a este llamado, que se supone inédito, es de señalarse que la advertencia está bien fundamentada en los ordenamientos que cita el oficio que clasifica el “Asunto: Manifestaciones en forma dolosa a través de las redes sociales”. Aquí podría replicarse que una crítica no necesariamente es dolosa; de hecho debe ser constructiva, pero ¿quién las calificaría?

La filtración de este documento no es un hecho menor, pues si bien iba a ser divulgado entre los mandos territoriales para hacerlo saber a los retirados –que, por cierto, no han sido enterados del mismo oficialmente–, las manifestaciones de inconformidad contra el Gobierno siempre han existido y más ahora en que muchos elementos de las fuerzas armadas tienen perfil en Facebook y cuenta en Twitter, algunos bajo el anonimato civil.

Y es que las redes sociales cumplen la función de ser una “válvula de escape” para todo tipo de expresiones, con el argumento de la libertad de expresión. Yo sostengo que el límite a este derecho nos lo deben marcar nuestra educación, formación y valores, y cada quien debe asumir sus responsabilidades, tanto en el ámbito castrense como en el civil.

No obstante, el que se divulgue un documento militar es delicado, pues así como se compartió un exhorto (algunos dicen “mordaza”), aunque se haya hecho entre compañeros y de manera privada, se corre el riesgo, como fue el caso, de que alguien lo difunda sin prever el daño que se le hace a quien lo filtró, por la responsabilidad que entraña su comisión en la que debe prevalecer su lealtad y discreción.

Anexo “1”

Precisiones de un capitán

Al respecto, el Capitán de Fragata en retiro y abogado Porfirio Arellanes Altamirano abunda sobre el tema:

“La Suprema Corte ha señalado que, desde el punto de vista jurídico, legal y humano, seguimos perteneciendo a la Armada de México, dado que los militares en retiro no somos jubilados; no estamos en activo, pero en cualquier momento o circunstancia el alto mando puede llamarnos a prestar servicio.

“Queda claro que ostentamos la jerarquía que la ley y el derecho nos han dado y nos hemos ganado; y es precisamente a nosotros (personal en situación de retiro) a quienes nos toca y corresponde hacer valer tal jerarquía respetando a nuestros superiores y haciéndola valer entre los subordinados en activo y en retiro.

“Es oportuno recordar, que todas, todas las leyes, y reglamentos militares, sin excepción, son aplicables a militares en activo y consecuentemente en retiro; dado que somos de la milicia permanente, pues (…)

“Vamos, entonces, a respetar nuestras jerarquías empezando por respetar a nuestro comandante de las fuerzas armadas, y exijamos nuestros derechos, pues, con el apoyo de las mismas leyes y reglamentos militares”.

***

Queda una duda: ¿si no se puede criticar al presidente, sí se puede hacer a su gobierno y a otros funcionarios?

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