19 de Octubre de 2019

Mérida

Una mujer de carácter, así es María Herrera Páramo, titular de Semujeres

De niña, soñaba con ser torera, ya que a su familia le gusta la tauromaquia

La titular de la Secretaría de las Mujeres, María Herrera Páramo, relató que fue durante su educación media superior que tuvo claro que defendería los derechos de los pobres. (Foto: Daniel Sandoval)
La titular de la Secretaría de las Mujeres, María Herrera Páramo, relató que fue durante su educación media superior que tuvo claro que defendería los derechos de los pobres. (Foto: Daniel Sandoval)
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Nalleli Calderón/MÉRIDA
Mujer dedicada a defender sus ideales a la par de los derechos de los más necesitados, así es María Herrera Páramo, de raíces michoacanas y nacida en la Ciudad de México, quien radica desde hace casi 28 años en Yucatán.

La titular de la Secretaría de las Mujeres recordó algunas de las etapas que marcaron su vida, así como otras no tan buenas, las cuales aprovechó para convertirse en una mujer fuerte y empoderada, virtudes que le dieron la oportunidad de desempeñar cargos relevantes a nivel municipal y estatal.

De niña, soñaba con ser torera, ya que a su familia le gusta la tauromaquia, además de que significaba un fuerte vínculo con su padre, a quien quería enorgullecer, motivo por el cual en su juventud decidió entrar a los cortijos a torear, uno de ellos, el de Chucho Arroyo.

Sentada detrás del escritorio de su pequeña oficina, rodeada de recuerdos de su anterior equipo de trabajo, relató que fue durante su educación media superior que tuvo claro que defendería los derechos de los pobres, y aunado a su gusto por la oratoria, decidió que sus discursos estarían vinculados con “derrocar” al mal gobierno que explotaba a los indígenas.

María, una mujer de temple fuerte y voz firme, confesó que alguna vez fue víctima de machismo cuando opinaba respecto a algún tema que incomodaba a los hombres, lo que hacía difícil relacionarse con ellos, pues en aquellas épocas las mujeres debían guardar silencio. “Tenías que mostrar que eras tonta”.

En cuanto a su familia, algo que a pesar de los años todavía no le queda claro -dice mientras mueve los ojos como tratando de encontrar una respuesta en sus adentros-, es la inexplicable conexión que guarda con su abuela paterna Carolina, a quien no conoció porque falleció en un accidente, cuando ella era pequeña.

“Ella (su abuela), tenía una voz como la de Toña la Negra, dicen que me parezco mucho a ella, su voz, su apariencia física y su carácter.  No la conocí, ella vivía en Estados Unidos y no te lo puedo explicar, pero su figura está presente en mí como si la hubiera conocido y tratado, no sé cómo puede tener tanta presencia en mí”, comentó.

Otro aspecto importante que no se puede omitir en su vida es que desde pequeña integró coros, es coralista y soprano lírica; perteneció a varias agrupaciones en el Estado y hasta empezó a estudiar la carrera de Dirección Coral.

María Herrera es una mujer segura de sí, tanto, que señala que fue su decisión no tener hijos, esto claro, considerando que su familia quería que los tuviera, además de que hasta hace algunos años le decían que “la mujer que no tiene hijos no es mujer”.

Tenía 33 años cuando su reloj biológico la llevó a soñar con este tema, incluso se veía con un bebé varón, entonces hizo su lista del por qué sí o por qué no, y decidió. Aunque no fue madre biológica, ayudó a criar a sus sobrinos y primos más pequeños.

¿Su perfume favorito?

No uso perfume, no me gustan, son demasiado penetrantes y no lo necesito, busco un olor más suave. Uso un agua de colonia, mi favorita, con olor a pitanga, que es una frutilla que se da en Argentina y Brasil, es un olor fresco, nada dulce.

¿Su comida favorita?

Suspira, y luego responde sin pensar mucho ¡Mi vida es comer! Mi comida favorita de Yucatán es el mondongo kabic y los rabos alcaparrados. Pero de donde soy, de la Ciudad de México, me gusta el caldo de gallina (aunque es de Oaxaca) y los huaraches que hacen en el Mercado de Jamaica- dice al tiempo que saca de abajo de su escritorio las manos para ejemplificar la molienda de los frijoles en el metate- y agrega que la comida gourmet no le gusta mucho, porque le sirven poco (suelta la carcajada).

¿Algún personaje favorito?

Mis dos abuelas, ambas de Michoacán, responde con cierto brillo en los ojos. Mi abuela materna Salud (así es su nombre), por haber sido la representación de la fortaleza para su época, una maestra en su pueblo que iba a todas las rancherías de su municipio a dar clase a mujeres.

Mi abuela paterna Carolina, porque al quedar viuda dejó a sus hijos con su hermana mayor y se fue a buscar la vida en Estados Unidos como “piscadora” de naranja en las empacadoras de cítricos.  Esta última, recuerda, fue muy criticada por haber “a-ban-do-na-do” (dice con sílabas y hace comillas con sus dedos) a sus hijos, pero en realidad se fue para que ellos no se murieran de hambre.

¿Hace ejercicio o le gusta algún deporte?

Levanta las cejas y confiesa: no me gusta el ejercicio, pero hago yoga; sin embargo, como mi propósito de año nuevo, lo retomaré, ya que es necesario para mi salud. Siempre que lo hago, mi equilibrio mental y emocional rinde mejores frutos.

Otro ejercicio que me gusta mucho –sonríe de manera pícara- es bailar; bailo, bailo y bailo, aunque esté sola pongo música salsa, que es mi favorita, y bailo todo el tiempo.

¿Canción o cantante favorito?

¡Híjole! Responde efusivamente, de mis compositoras favoritas está Violeta Parra, porque fue una mujer que sufrió mucho, y creo que sus canciones demuestran muchas de esas cosas, sobre todo la gratitud, por eso mi canción favorita es “Gracias a la vida”, porque vivo eternamente agradecida a la vida, a Dios, a mis compañeros de trabajo y a mi familia.

 

Para María Herrera Páramo la vida es mejorarse todos los días. (Daniel Sandoval)

¿Fue noviera?

Bastante -contesta sin titubear-, aunque pensaba que era tímida, luego hago cuentas y veo que sí fui muy noviera (suelta otra carcajada).

¿Cómo define al amor?

¡Huy!, el amor… para empezar, pienso que sólo con el amor venceremos la guerra que vivimos en esta humanidad, con amor a entender al otro. Primero hay que lograr construir el amor a uno mismo para entenderse y luego, entender para amar a los demás. Sí creo en el amor, pero en ése que tiene que ver con entender a la humanidad. Mi principal objetivo en esta Secretaría es que mi personal sea feliz, porque así trabajarán mejor.

¿Mejor virtud?

La generosidad, así nací y así he sido hasta ahora, espero que esa virtud me siga siempre.

¿Peor defecto?

Suspira fuerte, la ansiedad, soy muy ansiosa. La ansiedad en mi vida ha representado uno de los más grandes azotes, un gran obstáculo que a diario trabajo. Hubo una época de mi vida en la que prácticamente ni un día pasaba sin estar ansiosa, fumaba mucho.

¿Algo qué mejorar?

Todo. Siempre, para mí, la vida es mejorarse todos los días porque hay defectos que están presentes, que hay que aprender a mejorarlos y trabajar sobre sí mismo, siempre.

 

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