12 de Noviembre de 2019

Mérida

Viven un 'calvario' médicos residentes

Estos "becarios" pueden trabajar en un hospital hasta 18 horas

Los residentes reciben un pago quincenal, que no es un sueldo, sino una “beca”.
Los residentes reciben un pago quincenal, que no es un sueldo, sino una “beca”.
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José Salazar/MÉRIDA
Un médico residente puede trabajar en un hospital hasta 18 horas continuas, entre cirugías, seguimiento a pacientes hospitalizados, atención de urgencias, guardias y actividades académicas, con muy poco tiempo para descansar y en muchas ocasiones bajo la presión de sus superiores, que incluso pueden imponerles “castigos”, que consisten en guardias hasta por 36 horas continuas.

Además, no está claro en qué esquema laboral se encuentran, ya que si bien tienen bajo su responsabilidad la atención médica de pacientes, no cuentan con una base ni tampoco son empleados de la Secretaría de Salud.

Aunque cuentan con atención en salud por parte del Issste, no tienen acceso a créditos de vivienda, por ejemplo, ni derecho a afiliarse a algún sindicato.

Reciben un pago quincenal, que no es un sueldo, sino una “beca”, y en diciembre también reciben un “apoyo”, que tampoco es aguinaldo. También, tienen derecho a salir de vacaciones, dos veces por año.

Alejandra Peraza, residente de Anestesiología del Hospital General “Dr. Agustín O’Horán” de la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY), comentó que el trabajo de los residentes, que son médicos que cursan una especialidad, es muy desgastante y que muchos pueden presentar ansiedad y depresión, que deriva en deterioro en la calidad de servicio.

“También somos seres humanos y por tanto, tenemos un límite físico y nos agotamos como cualquier persona. En el caso de anestesiología tenemos la responsabilidad de llegar muy temprano al hospital para cirugías programadas o de urgencia, que son pacientes que necesitan ser atendidos de manera inmediata. Preparamos los quirófanos para la anestesia, tenemos dos o tres cirugías por turno, mañana y tarde. Son de cuatro a seis cirugías diarias por residente, más la guardia del día”, comentó.

Agregó que, además de esas actividades, les toca realizar guardias y cuando eso ocurre se retiran a las seis de la tarde del día siguiente (24 horas después de su hora de entrada).

“Cuando no tenemos guardia entramos a las seis de la mañana y nos vamos a las ocho de la noche. Antes de retirarnos tenemos que valorar a los pacientes que serán operados al día siguiente. La jornada mínima es de 12 horas, si no tenemos guardia, pues entonces puede ser de hasta 36 horas, eso en los servicios donde hay ‘castigos’.

En algunos sitios dejan al residente ‘guardado’ si comete algún error; por ejemplo, si se le olvida retirar un catéter a un paciente o se queda dormido por la carga de trabajo”, detalló.

Dijo que sus actividades académicas se realizan en el mismo turno, entre sus demás actividades.

“Durante el día tenemos clases en diferentes horarios, sesiones generales y de residentes, así como discusión de artículos con el profesor titular, que se encarga de organizarlas. Tenemos un programa operativo que nos marca qué actividades cumpliremos por año. Lo que sea estudio o tareas, son para la casa. Dormimos muy poco, entre cuatro y seis horas diarias. La parte de dormir está limitada, aprovechamos cuando tenemos fines de semana libres. Eso es durante tres o cuatro años, dependiendo de la especialidad”, explicó Alejandra Peraza.

Mencionó que también en el hospital trabajan los médicos internos de pregrado, que son quienes han terminado los cinco años de estudio en la Facultad de Medicina y realizan una estadía por un año en el hospital (el sexto grado). Posterior a esto, realizan un año más de servicio social, donde pueden ser enviados a comunidades del interior del Estado o ser asignados a alguna unidad de investigación u otras actividades, que dependerán del promedio del alumno.

Al concluir, se presenta en Examen Nacional de Residencias Médicas (Enarm) para acceder a una plaza para residencia médica.

“El número de plazas es limitado y se compite con todos los médicos que quieren estudiar la especialidad ese año. Del promedio del examen depende si haces tu especialidad donde elijas”, indicó.

En el hospital O’Horán actualmente cursan su especialidad residentes de Yucatán, Guadalajara, Aguascalientes, Monterrey, Chiapas, Tabasco y Campeche, entre otros.

“Los compañeros de otros estados tienen que rentar un lugar dónde vivir; si se retrasa el pago, es un problema, porque algunos ya tienen hijos. Es complicado porque no puedes trabajar en otro lugar, no hay tiempo para ello”, comentó.

Dijo que, por lo general, los médicos adscritos apoyan a los estudiantes, salvo casos en donde imponen “castigos”.

Estrés

Una investigación especializada reveló que seis de cada 10 médicos internos y residentes (estudiantes de especialidad) padece alguna alteración psicológica derivada del estrés, pero no solicitan ayuda.

Durante el desarrollo de su residencia médica se han encontrado niveles superiores de estrés en el residente, en comparación con la población general.

 

Los residentes normalmente tienen que dormir en colchones sucios, en el suelo o en camillas.

Este estrés está relacionado con factores como largas jornadas en el hospital, sobrecarga de trabajo, trastornos del sueño, quejas de familiares y de pacientes, conocimientos médicos insuficientes, aprendizaje informal, ambientes académicos poco estimulantes, y grado de competitividad alto.

De acuerdo con el estudio “Medición de la calidad de vida en médicos residentes”, realizado por galenos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la alteración es más pronunciada durante el primer año de la residencia, ya que todos los cambios se presentan durante esta etapa de formación, y tienen repercusión en su vida personal y en su calidad de vida.

La fatiga de trabajar 36 horas continuas y descansar solo 12, en el caso de algunos residentes, sumando todas sus actividades; o laborar 24 horas y descansar 48, en el caso de los internos, además de que durante sus guardias tengan un lapso para dormir normalmente en colchones sucios, en el suelo o en camillas, son algunos de los factores que propician estas alteraciones, mencionan los propios residentes.

Agregó que estas condiciones, aunadas a la carga en los estudios y los problemas personales, ocasionan alteraciones emocionales en los médicos de residencia e internos.

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