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A ti, amigo lector, te quiero compartir un consejo que no me pediste, pero seguramente será de mucho valor o al menos eso es lo que espero, ya que te podría hacer la vida más sencilla: no tengas mascotas, no te dejes enamorar de ese incondicional amor que te regalan, no permitas convertirte en casi una deidad para ese ser vivo y es que no existe nadie que te adore más que a nada y te espere largas horas para simplemente volverte a ver como ellos, no existe quien te proteja contra las temibles sombras que pasan en las noches y retumbe la manzana entera con sus ladridos, que además tienen la función de despertador.

Y es que viendo una serie de situaciones que pasan en mi entorno me doy cuenta de esto que les platico: muchos por tradición, por costumbre familiar o por curiosidad dejan que alguno de ellos entre a sus vidas y sin importar si son de algún tipo en específico o los únicos y en edición especial que llaman malixes, pero, al no tener afinidad con ellos, se limitan a sólo darles de comer y dejar que sean los guardianes de la morada, buscan cruzarlos para tener sus perritos y ya.

No hay una atención más allá de eso, no existe todo lo que conlleva un cariñoso cuidado; en otros casos sólo cuando son cachorros les causan sensación de ternura, pero, cuando crecen y son adultos, buscan pretextos para deshacerse de ellos. Pretendo dejar algo muy en claro: no quiero decir que las personas sean malas, sólo creo que se forman a adoptar un animalito porque sí, pero creo que para hacerlo se debe tener mucho corazón.

No tengas un perro, porque esos ángeles de cuatro patas sólo deben ser para unos cuantos, un grupo de selectos personajes que de verdad sean responsables, que amen a los animales, que estén conscientes del impacto que representan en la vida de alguien más; si no pueden con el paquete, dejen pasar esa oportunidad, ya habrá alguien más con la capacidad, el tiempo, la entrega y disponibilidad para hacerse cargo de esa responsabilidad, que no es para un rato, no es para unos días o mientras es un cachorro, es para toda la vida.

Porque hay datos duros muy crudos al respecto: se estima que existen en Mérida alrededor de 50 mil perros en situación de calle, sin un dueño, dejados a su suerte, a la deriva y expuestos a enfermedades, accidentes, hambre y hasta a la violencia de algunas personas sin escrúpulos que atentan contra ellos sin razón, por eso viven no más de 5 años en promedio, lo cual representa menos de un tercio de lo que deberían vivir. Sería distinto si estuvieran bajo un techo digno y un hogar cariñoso.

Por eso, si no tienes la vocación, no aceptes esta responsabilidad; si lo haces, prepárate para disfrutar como no tienes idea, ya que son una caja de sorpresas que no te dejarán de alegrar tus días.