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Somos una generación que ha vivido crisis, catástrofes naturales, pandemias, accidentes que han marcado naciones y mucho más y de alguna u otra forma hemos salido adelante, sin estirar la mano, sin quedarnos estáticos, poniéndonos a trabajar y eso precisamente es de lo que les quiero platicar en esta ocasión. De voz en voz me enteré de una de esas buenas noticias que te dejan un agradable sabor de boca: la necesidad unió voluntades y logró lo que por años se le había pedido a la autoridad municipal de ese sitio y no había podido solucionar; el asunto es que vecinos del fraccionamiento Villas de Oriente en Kanasín no se quedaron de brazos cruzados y pasaron a la acción ante los crecientes problemas que los rodean, entre los que se encuentran el alumbrado público, baches en las calles, suciedad, entre muchas cosas más.

Pero ante la falta de eco a sus llamados, tomaron la determinación de dar un increíble ejemplo de cómo las comunidades unidas pueden hacer la diferencia. El paso de la tormenta tropical Cristóbal fue la gota que derramó el vaso en la creciente lista de necesidades que enfrentaban los habitantes de la calle 67 con 10, que se organizaron, hicieron “coperacha” y lograron comprar material para rellenar los huecos de las arterias; con sus conocimientos y recursos, repararon las lámparas que por meses estuvieron sin funcionar y las calles las han mantenido limpias, pero aún tienen mucho por hacer, ya que el próximo objetivo es perforar uno o dos pozos pluviales que permitan que se drene el agua de lluvia y no se estanque. Creo que aún no he dicho lo mejor: fueron los mismos habitantes de la cuadra quienes con sus propias manos prepararon la mezcla, taparon las imperfecciones y atendieron los problemas que por años habían reclamado sin obtener respuesta.

Y quiero ser claro, ésta no debería ser la solución, porque cada quien, desde el lugar que ocupe, tiene su responsabilidad, pero, ante la nula respuesta, es un acto digno de reconocer y admirar, más en un municipio que ha sido duramente golpeado por la falta de servicios y obras públicas, en donde la sociedad pide a gritos una respuesta a sus llamados, y donde algunos se limitan a externar sus necesidades en las redes sociales o en el chisme de barrio, y no utilizan los canales de comunicación adecuados; por eso, cuando pasa lo que hoy les he compartido, es digno de celebrar y apoyar, porque ahí nos damos cuenta de que aún hay personas que quieren ver más bonita su comunidad, su entorno, su calle, que no los limitan los recursos económicos para hacer su casa bella y que con poco se puede hacer la diferencia, sólo hace falta mucha voluntad y ganas de no quedarse atrás. Por eso les digo: no esperen a que otros lleguen a solucionar sus problemas, no sean pasivos ante la necesidad, seamos activos y colaboradores con los que nos coordinan y les aseguro que así tendrán resultados increíbles.