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Desde tiempos inmemoriales los murciélagos han sido asociados con seres maléficos y, por lo general, vinculados a las cuevas. Estos procesos de mitificación se han dado en muchas partes del mundo. Karl Shuker publicó un ejemplo de este tema.

En una etnia que habita en la isla de Java se habla de un murciélago gigante conocido como Ahool, llamado así por el canto que emite al volar. Este animal vive oculto en las cuevas que hay detrás de ciertas cascadas; en las noches vuela sobre los ríos en busca de grandes peces para comer. Su cabeza es semejante a la de un mono, pero la cara es muy parecida a la humana. Tiene ojos grandes y negros, en tanto que su peludo cuerpo se aproxima al tamaño de un niño pequeño, como de un año. Sus alas tienen una envergadura de 3.5 metros, mucho más grandes que las de la especie del quiróptero de mayor tamaño conocida. Los testimonios de la existencia del Ahool van más allá de los relatos locales. Una noche de 1927, el naturalista Ernst Bartels escuchó con claridad el canto de uno de estos enormes animales que pasó sobrevolando su casa.

En Seram, isla del archipiélago de las Molucas, Indonesia, hay un ser muy parecido al Ahool, pero la tradición local le llama Orang Bati, que significa hombre volador, y tiene un aspecto un poco más humanoide que Ahool. Seram está cubierta por densos bosques tropicales que no han sido explorados completamente.

En junio de 1986, el agrónomo especializado en zonas tropicales Tyson Hughes fue a realizar su trabajo en Seram y recabó algunos informes detallados del Orang Bati entre los aldeanos, quienes aseguraron que estos seres tienen apariencia humana y miden cerca de 1.5 metros de estatura. Poseen alas negras, piel rojiza, cola larga y delgada. Grandes parvadas de ellos habitan en algunos volcanes de Seram, inactivos desde hace mucho tiempo. Por las noches vuelan, emitiendo cantos lastimeros, para dirigirse a la costa, donde raptan niños del área. Los indefensos pequeños son llevados a los volcanes y nunca se les vuelve a ver.

Finalmente Shuker cita un extraño relato proveniente de Vietnam. Dice que Earl Morrison fue uno de los tres soldados de guardia cerca de Da Nang en Vietnam del Sur. Pues en una noche de 1969, supuestamente los tres militares vieron a una increíble criatura que volaba lentamente hacia ellos. Para su sorpresa, lograron distinguir que parecía una mujer desnuda de aproximadamente metro y medio de estatura; su voluptuoso cuerpo era muy oscuro y velludo. Los dedos, las manos y los brazos estaban adheridos a las alas.

Los mitos de los murciélagos y las cuevas alrededor del mundo indican la importancia y el enorme simbolismo que estos dos elementos tienen en la cultura de los humanos.