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Un pórtico se puede definir como una estructura exterior de un edificio soportada por columnas y arcadas a lo largo de una fachada o rodeando una plaza a manera de claustro.

Aunque este término se atribuye a la arquitectura histórica, puede también utilizarse para la arquitectura prehispánica por los componentes arquitectónicos de ésta.

Con esta definición es más fácil ubicar la estructura de un pórtico en la zona arqueológica de Uxmal, el cual se localiza en el costado oriente del Juego de Pelota.

Este edificio es de forma rectangular, techado con una típica bóveda maya que descansa en un muro continuo en forma de “U” en los costados oriente, sur y norte, en tanto que en su costado poniente posee una serie de columnas que permiten ver hacia afuera y ser visto en el interior del edificio.

La ubicación de este pórtico llama la atención, ya que se encuentra localizado a un costado de la plaza central en la que se encuentra la cancha del Juego de Pelota, delimitando la plaza en su costado oriente. Estos edificios están justo en el centro del núcleo monumental, rodeado de palacios y templos.

Se infiere por ese motivo que la función de este edificio por su localización estaría relacionada con la práctica del Juego de Pelota, la exhibición de la autoridad política frente a un grupo de espectadores, la celebración de eventos calendáricos o políticos, como la derrota de una ciudad enemiga, bailes rituales o sacrificios de sangre, recepción de visitantes estatales invitados, recepción de tributos, reunión de gobernantes y miembros de la nobleza local, entronizaciones y sacrificio de prisioneros, entre otros actos de gobierno.

En este sentido la lectura de la arquitectura en su contexto, junto con otros elementos distintivos, puede indicar que actividades escénicas ceremoniales que se realizaban en los edificios, en éste en particular, estaban encaminadas a cumplir todos los rituales previos, limpias, ofrendas e invocaciones antes de ingresar a la cancha del Juego de Pelota. En las inmediaciones, es muy probable que se realizaran actividades de calentamiento y que sirvieran para ponerse las protecciones en el estómago y el ajuar complementario que requiere la práctica de este importante ritual.

Toda esta preparación previa se realizaba a la vista de un numeroso público que acudía como espectador a presenciar estas escenas donde la nobleza también reafirmaba su poder de gobernabilidad.