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A La Columna Viernes Cultural y El Transcriptor les amanece el nuevo año de 2020 encantados por el gran festejo de la noche vieja, ella todavía con sus calzones rojos, para conservar las tradiciones, ambos con sus primeros espressos dobles del año.

También fuimos a “La Chingada”, a descansar unos días en las vacaciones decembrinas, cuentan los queridos de los viernes, a quienes se les ve renovados y felices de retornar a las páginas de Novedades Yucatán. Pero, fifís y conservadores, no se escandalicen, es el rancho del líder de la 4T, no a donde los mexicanos quieren mandar a casi todos los políticos y otros especímenes estatales y nacionales.

Ella no olvida que el año viejo le dejó un interés extraordinario por la geopolítica, dadas las excursiones emprendidas por el ejecutivo viajante, sus lecturas ahora son de carácter internacionalista. Aunque, pobrecitos, no a todos les fue muy bien, con excepción de la secretaria financiera que tendrá para administrar un presupuesto de más de 44 mil millones de pesos, con un incremento de 3 mil millones de pesos respecto del año viejo.

Al jefe policiaco le dejó más de dos mil millones de pesos, vía crédito, pero a los yucatecos se les ensartó un novedoso “Derecho por la Infraestructura Tecnológica en Materia de Seguridad Pública”, cuya recaudación se estima en casi 279 millones de pesos. Los contribuyentes esperan, sentados por supuesto, que se diriman las diferencias entre el Ejecutivo, la CFE, y los senadores de la entidad, para saber cómo pagarán la imposición del gobierno estatal.

Le fue mal a la secretaria turistera, le cancelaron su festival de la trova y el negocio consecuente, además de que ya no liderará el siguiente Tianguis Turístico México 2020, antes llamado Feria Internacional de Hoteles y Agencias Turísticas de Acapulco, cuya edición número 45 se celebrará en Mérida. Ella hizo un obligado mutis en los últimos meses del año.

Igual sucedió con los hoteleros yucatecos con el aumento del impuesto al hospedaje, por el que se espera recaudar poco más de 107 millones de pesos. El Ejecutivo no les hizo caso, les quitó un gravamen ambiental, pero les acomodó un 5% de impuesto turístico, provocando algunas diferencias en el sector privado del estado.

A los jubilados del Isstey les dejaron de entregar un incremento en sus pensiones, arguyendo que era pasajero, no definitivo, y que como están las cosas gubernamentales, en pocos años no habrá para pagar sus mensualidades. Dicen, en el submundo maya, que el regalo navideño de la autoridad financiera consistió en sendos tambos de “passiflorine” y “valeriana officinalis”, para prevenir enfermedades de presión arterial.

La Columna Viernes Cultural y El Transcriptor dejan los lamentos a un lado y aseguran que a ellos sí les fue más o menos bien en los doce meses anteriores, por lo que siguen cantando, como barítonos trasnochados y meneándose como antiguos “pastilleros”: “Yo no olvido al año viejo/ Ay, yo no olvido al año viejo/ Porque me ha dejado cosas muy buenas/ Me dejó una chiva/ una burra negra…

De nada… Saludos…