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Hoy quiero compartirles que descubrí y, desde luego, degusté los deliciosos platillos que elabora doña Imelda Soberais Uitz, quien vive y trabaja en el poblado de Chablekal, que es el pueblo histórico de los Chablé.

Doña Imelda tiene su domicilio justo en la entrada de la población a la vera de la carretera que entronca con la autopista a Progreso pasando por Dzibilchaltún.

La dama tiene una excelente mano para la cocina, un sazón formidable que logra a partir de la forma tradicional de cocinar.

Es experta en la elaboración de los tamales yucatecos que vienen de una tradición mesoamericana con variantes y que en el área maya, desde la época prehispánica hasta nuestros días, las mujeres son expertas en la elaboración de estos exquisitos platillos.

El gusto de doña Imelda por la cocina se refleja en la elaboración de los chanchamitos y las chilindrinas, panuchos, salbutes, unas ricas empanadas de frijol y una inigualable sopa de lima.

Todos sus guisos son elaborados a base de maíz, con el proceso de nixtamalización ancestral, con la leña de la región, lo que añade a los alimentos una sabor adicional y original.

Los chanchamitos también se conocen como tamales de espelón o de ibes y son rellenos de carne y envueltos en hojas de plátano y cocidos al vapor, a esta variedad también se les llama vaporcitos. La señora Soberanis elabora unos tamales envueltos en hojas de elote llamados de to’bi joloch, es decir, envueltos en joloch, que es la cobertura de la mazorca de maíz.

Este tamal va relleno de un adobo con carne de puerco o pollo acompañado de tomate frito muy bien guisado.

La noche del viernes 29, después de la lluvia, disfruté de estos sabrosos alimentos acompañados de un rico café, fue un manjar como cena.

Y qué decir de esas sabrosas empanadas elaboradas con una pasta de frijol colado y acompañadas de su cebolla y un rico chile habanero ku’t, para que amarre la cena.

Regularmente se acompaña con un vaso horchata, que Molina, el esposo de doña Imelda, llama “horchata bacaleada”. Esta horchata bacaleada es la bebida de arroz elaborada con agua y hielo frapé, chicoleda con dos vasos hasta que le sale espuma, como lo hacían los refresqueros del pueblo, que mezclaban los refrescos de fruta de esta manera a falta de una licuadora.

Esa chicoleada es lo que hoy llaman mixtear o mezclar. Queridos lectores, además de estos tamales exquisitos, doña Imelda también cocina otros platillos deliciosos, con lo que no deja duda de su excelente sazón yucateco.